—No los niego—prosiguio
la senora.—Lo que niego
es la danada intencion
que les atribuyes. ?Con que derecho
te metes a juzgar lo
que no conoces sino por indicios y
conjeturas? ?Tienes
tu la suprema inteligencia que se
[10] necesita para juzgar de plano las acciones de
los demas
y dar sentencia sobre
ellas? ?Eres Dios para conocer las
intenciones?
Pepe se asombro mas.
—?No es licito
emplear alguna vez en la vida medios
[15] indirectos para conseguir un fin bueno y honrado?
?Con
que derecho juzgas acciones
mias que no comprendes bien?
Yo, querido sobrino,
ostentando una sinceridad que tu no
mereces, te confieso
que si, que efectivamente me he valido
de subterfugios para
conseguir un fin bueno, para conseguir
[20] lo que al mismo tiempo era beneficioso para ti
y para mi
hija.... ?No comprendes?
Parece que estas lelo....
iAh! Tu gran entendimiento
de matematico y de filosofo
aleman no es capaz de
penetrar estas sutilezas de una madre
prudente.
[25] —Es que me asombro mas y mas cada
vez—dijo el
ingeniero.
—Asombrate
todo lo que quieras, pero confiesa tu
barbaridad—manifesto
la dama, aumentando en brios;—reconoce
tu ligereza y brutal
comportamiento conmigo, al
[30] acusarme como lo has hecho. Eres un mozalvete
sin
experiencia ni otro
saber que el de los libros, que nada ensenan
del mundo ni del corazon.
Tu de nada entiendes mas que
de hacer caminos y muelles.
iAy! senorito mio. En el
corazon humano no se
entra por los tuneles de los ferrocarriles,
ni se baja a sus hondos
abismos por los pozos de las 137
minas. No se lee
en la conciencia ajena con los microscopios
de los naturalistas,
ni se decide la culpabilidad del projimo
nivelando las ideas
con teodolito.
[5] —iPor Dios, querida tia!...
—?Para que nombras
a Dios si no crees en el?—dijo
dona Perfecta con solemne
acento.—Si creyeras en el, si
fueras buen cristiano,
no aventurarias perfidos juicios sobre
mi conducta. Yo
soy una mujer piadosa, ?entiendes? Yo
[10] tengo mi conciencia tranquila, ?entiendes?
Yo se lo que
hago y por que lo hago,
?entiendes?
—Entiendo, entiendo, entiendo.
—Dios, en
quien tu no crees, ve lo que tu no ves ni
puedes ver, el intento.
Y no te digo mas; no quiero entrar en
[15] explicaciones largas porque no lo necesito.
Tampoco me
entenderias si te dijera
que deseaba alcanzar mi objeto sin
escandalo, sin ofender
a tu padre, sin ofenderte a ti, sin dar
que hablar a las gentes
con una negativa explicita....
Nada de esto te dire,
porque tampoco lo entenderas, Pepe.
[20] Eres matematico. Ves lo que tienes delante


