Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.
y nada mas;
     la naturaleza brutal y nada mas; rayas, angulos, pesos y
     nada mas.  Ves el efecto y no la causa.  El que no cree en
     Dios no ve causas.  Dios es la suprema intencion del
     mundo.  El que le desconoce, necesariamente ha de juzgar
[25] de todo como juzgas tu, a lo tonto.  Por ejemplo, en la
     tempestad no ve mas que destruccion, en el incendio
     estragos, en la sequia miseria, en los terremotos desolacion, y
     sin embargo, orgulloso senorito, en todas esas aparentes
     calamidades, hay que buscar la bondad de la intencion...
[30] si senor, la intencion siempre buena de quien no puede
     hacer nada malo.

     Esta embrollada, sutil y mistica dialectica no convencio a
     Rey; pero no quiso seguir a su tia por la aspera senda de
     tales argumentaciones, y sencillamente le dijo: 

     —­Bueno; yo respeto las intenciones.... 138

     —­Ahora que pareces reconocer tu error—­prosiguio la
     piadosa senora, cada vez mas valiente,—­te hare otra
     confesion, y es que voy comprendiendo que hice mal en
[5] adoptar tal sistema, aunque mi objeto era inmejorable.  Dado
     tu caracter arrebatado, dada tu incapacidad para
     comprenderme, debi abordar la cuestion de frente y decirte: 
     “sobrino mio, no quiero que seas esposo de mi hija.”

     —­Ese es el lenguaje que debio emplear usted conmigo
[10] desde el primer dia—­repuso el ingeniero, respirando con
     desahogo, como quien se ve libre de enorme peso.—­Agradezco
     mucho a usted esas palabras.  Despues de ser acuchillado
     en las tinieblas, ese bofeton a la luz del dia me
     complace mucho.

[15] —­Pues te repito el bofeton, sobrino—­afirmo la senora
     con tanta energia como displicencia.—­Ya lo sabes.  No
     quiero que te cases con Rosario.

     Pepe callo.  Hubo una larga pausa, durante la cual los
     dos estuvieron mirandose atentamente, cual si la cara de cada
[20] uno fuese para el contrario la mas perfecta obra del arte.

     —?No entiendes lo que te he dicho?—­repitio ella.—­Que
     se acabo todo, que no hay boda.

     —­Permitame usted, querida tia—­dijo el joven con
     entereza,—­que no me aterre con la intimacion.  En el estado
[25] a que han llegado las cosas, la negativa de usted es de
     escaso valor para mi.

     —?Que dices?—­grito fulminante dona Perfecta.

     —­Lo que usted oye.  Me casare con Rosario.

     Dona Perfecta se levanto indignada, majestuosa, terrible.
[30] Su actitud era la del anatema hecho mujer.  Rey
     permanecio sentado, sereno, valiente, con el valor pasivo de una
     creencia profunda y de una resolucion inquebrantable.  El
     desplome de toda la iracundia de su tia, que le amenazaba,
     no le hizo pestanear.  El era asi.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.