Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­Eres un loco. iCasarte tu con mi hija, casarte tu con 139
     ella, no queriendo yo!...

     Los labios tremulos de la senora articularon estas
     palabras con el verdadero acento de la tragedia.

[5] —­iNo queriendo usted!...  Ella opina de distinto
     modo.

     —­iNo queriendo yo!...—­repitio la dama.—­Si, y lo
     digo y lo repito:  no quiero, no quiero.

     —­Ella y yo lo deseamos.

[10] —­Menguado, ?acaso no hay en el mundo mas que ella
     y tu? ?No hay padres, no hay sociedad, no hay conciencia,
     no hay Dios?

     —­Porque hay sociedad, porque hay conciencia, porque
     hay Dios—­afirmo gravemente Rey, levantandose y alzando
[15] el brazo y senalando al cielo,—­digo y repito que me casare
     con ella.

     —­iMiserable, orgulloso!  Y si todo lo atropellaras, ?crees
     que no hay leyes para impedir tu violencia?

—­Porque hay leyes digo y repito que me casare con [20] ella.

     —­Nada respetas.

     —­Nada que sea indigno de respeto.

     —­Y mi autoridad, y mi voluntad, yo... ?yo no soy
     nada?

[25] —­Para mi su hija de usted es todo:  lo demas nada.

     La entereza de Pepe Rey era como los alardes de una
     fuerza incontrastable, con perfecta conciencia de si misma. 
     Daba golpes secos, contundentes, sin atenuacion de ningun
     genero.  Sus palabras parecian, si es permitida la comparacion,
[30] una artilleria despiadada.

     Dona Perfecta cayo de nuevo en el sofa; pero no lloraba,
     y una convulsion nerviosa agitaba sus miembros.

—­De modo que para este ateo infame—­exclamo con franca rabia,—­no hay conveniencias sociales, no hay nada mas que un capricho.  Eso es una avaricia indigna.  Mi 140 hija es rica.

     —­Si piensa usted herirme con esa arma sutil,
     tergiversando la cuestion e interpretando torcidamente mis
[5] sentimientos, para lastimar mi dignidad, se equivoca, querida tia. 
     Llameme usted avaro.  Dios sabe lo que soy.

     —­No tienes dignidad.

     —­Esa es una opinion como otra cualquiera.  El mundo
     podra tenerla a usted en olor de infalibilidad.  Yo no.  Estoy
[10] muy lejos de creer que las sentencias de usted no tengan
     apelacion ante Dios.

     —?Pero es cierto lo que dices?... ?Pero insistes
     despues de mi negativa?...  Tu lo atropellas todo, eres
     un monstruo, un bandido.

[15] —­Soy un hombre.

     —­iUn miserable!  Acabemos:  yo te niego a mi hija,
     yo te la niego.

     —­iPues yo la tomare!  No tomo mas que lo que es mio.

—­Quitate de mi presencia—­exclamo la senora, levantandose [20] de subito.—­Fatuo, ?crees que mi hija se acuerda de ti?

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.