—Me ama, lo mismo que yo a ella.
—iMentira, mentira!
—Ella misma
me lo ha dicho. Dispenseme usted si en
esta cuestion doy mas
fe a la opinion de ella que a la de
[25] su mama.
—?Cuando te lo
ha dicho, si no la has visto en muchos
dias?
—La he visto
anoche y me ha jurado ante el Cristo de la
capilla que seria mi
mujer.
[30] —iOh escandalo y libertinaje!... ?Pero
que es esto?
iDios mio, que deshonra!—exclamo
dona Perfecta
comprimiendose otra
vez con ambas manos la cabeza y dando
algunos pasos por la
habitacion.—?Rosario salio anoche
de su cuarto?
—Salio para verme. Ya era tiempo. 141
—iQue vil
conducta la tuya! Has procedido como los
ladrones, has procedido
como los seductores adocenados.
—He procedido segun la escuela de usted. Mi intencion [5] era buena.
—iY ella
bajo!... iAh! lo sospechaba. Esta manana
al amanecer la sorprendi
vestida en su cuarto. Dijome que
habia salido no se a
que.... El verdadero criminal lo
eres tu, tu....
Esto es una deshonra. Pepe, esperaba
[10] todo de ti, menos tan grande ultraje....
Todo acabo.
Marchate. No existes
para mi. Te perdono, con tal de
que te vayas....
No dire una palabra de esto a tu padre....
iQue horrible egoismo!
No, no hay amor en ti.
iTu no amas a mi hija!
[15] —Dios sabe que la adoro, y me basta.
—No pongas
a Dios en tus labios, blasfemo, y calla—exclamo
dona Perfecta.—En
nombre de Dios, a quien
puedo invocar, porque
creo en el, te digo que mi hija no
sera jamas tu mujer.
Mi hija se salvara, Pepe; mi hija
[20] no puede ser condenada en vida al infierno, porque
infierno
es la union contigo.
—Rosario
sera mi esposa—repitio el matematico con
patetica calma.
Irritabase mas la piadosa senora con la energia serena de [25] su sobrino. Con voz entrecortada hablo asi:
—No creas
que me amedrentan tus amenazas. Se lo
que digo. Pues
que, ?se puede atropellar un hogar, una
familia; se puede atropellar
la autoridad humana y divina?
—Yo atropellare todo—dijo el ingeniero, empezando a [30] perder su calma y expresandose con alguna agitacion.
—iLo atropellaras
todo! iAh! Bien se ve que eres un
barbaro, un salvaje,
un hombre que vive de la violencia.
—No, querida
tia. Soy manso, recto, honrado y enemigo
de violencia; pero entre
usted y yo, entre usted que es la
ley y yo que soy el
destinado a acatarla, esta una pobre 142
criatura atormentada,
un angel de Dios sujeto a inicuos
martirios. Este
espectaculo, esta injusticia, esta violencia


