Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.
     inaudita es la que convierte mi rectitud en barbarie, mi
[5] razon en fuerza, mi honradez en violencia parecida a la de
     los asesinos y ladrones; este espectaculo, senora mia, es lo
     que me impulsa a no respetar la ley de usted, lo que me
     impulsa a pasar sobre ella, atropellandolo todo.  Esto que
     parece un desatino es una ley ineludible.  Hago lo que
[10] hacen las sociedades, cuando una brutalidad tan ilogica
     como irritante se opone a su marcha.  Pasan por encima y
     todo lo destrozan con feroz acometida.  Tal soy yo en este
     momento:  yo mismo no me conozco.  Era razonable y soy
     un bruto:  era respetuoso y soy insolente:  era culto y me
[15] encuentro salvaje.  Usted me ha traido a este horrible
     extremo, irritandome y apartandome del camino del bien
     por donde tranquilamente iba. ?De quien es la culpa, mia
     o de usted?

     —­iTuya, tuya!

[20] —­Ni usted ni yo lo podemos resolver.  Creo que ambos
     carecemos de razon.  En usted violencia e injusticia; en
     mi injusticia y violencia.  Hemos venido a ser tan barbaro
     el uno como el otro, y luchamos y nos herimos sin compasion. 
     Dios lo permite asi.  Mi sangre caera sobre la
[25] conciencia de usted, la de usted caera sobre la mia....  Basta
     ya, senora.  No quiero molestar a usted con palabras
     inutiles.  Ahora entraremos en los hechos.

     —­iEn los hechos, bien!—­dijo dona Perfecta mas bien
     rugiendo que hablando.—­No creas que en Orbajosa falta
[30] Guardia civil.

     —­Adios, senora.  Me retiro de esta casa.  Creo que nos
     volveremos a ver.

     —­Vete, vete, vete ya—­grito ella senalando la puerta con
     energico ademan.

Pepe Rey salio.  Dona Perfecta, despues de pronunciar 143 algunas palabras incoherentes que eran la mas clara expresion de su ira, cayo en un sillon con muestras de cansancio o de ataque nervioso.  Acudieron las criadas.

[5] —­iQue vayan a llamar al Sr.  D. Inocencio!—­grito.—­Al
     instante... ipronto!... ique venga!...

Despues mordio el panuelo.

XX

=Rumores.—­Temores=

Al dia siguiente de esta disputa lamentable, corrieron
por toda Orbajosa de casa en casa, de circulo en circulo,
[10] desde el Casino a la botica, y desde el paseo de las
Descalzas a la puerta de Baidejos, rumores varios sobre Pepe Rey
y su conducta.  Todo el mundo los repetia, y los
comentarios iban siendo tantos, que si D. Cayetano los recogiese y
compilase, formaria con ellos un rico Thesaurum de la
[15] benevolencia orbajosense.  En medio de la diversidad de
especies que corrian, habia conformidad en algunos puntos
culminantes, uno de los cuales era el siguiente: 

     Que el ingeniero, enfurecido porque dona Perfecta se
     negaba a casar a Rosario con un ateo, habia alzado la
[20] mano
a su tia.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.