Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     Estaba viviendo el joven en la posada de la viuda de
     Cuzco, establecimiento montado como ahora se dice, no a la
     altura, sino a la bajeza de los mas primorosos atrasos del
     pais.  Visitabale con frecuencia el teniente coronel
[25] Pinzon, para ponerse de acuerdo respecto al enredo que entre
     manos traian, y para cuyo eficaz desempeno mostraba el
     soldado felices disposiciones.  Ideaba a cada instante
     nuevas travesuras y artimanas, apresurandose a llevarlas del
     pensamiento a la obra con excelente humor, si bien solia
[30] decir a su amigo: 

     —­El papel que estoy haciendo, querido Pepe, no se debe 144
     contar entre los mas airosos; pero por dar un disgusto a
     Orbajosa y su gente, andaria yo a cuatro pies.

     No sabemos que sutiles trazas empleo el ladino militar,
[5] maestro en ardides del mundo; pero lo cierto es que a los
     tres dias de alojamiento habia logrado hacerse muy
     simpatico en la casa.  Agradaba su trato a dona Perfecta, que no
     podia oir sin emocion sus zalameras alabanzas del buen
     porte de la casa, de la grandeza, piedad y magnificencia
[10] augusta de la senora.  Con D. Inocencio estaba a partir un
     confite.  Ni la madre, ni el Penitenciario le estorbaban que
     hablase a Rosario (a quien se dio libertad despues de la
     ausencia del feroz primo); y con sus cortesanias
     alambicadas, su habil lisonja y destreza suma, adquirio en la casa
[15] de Polentinos considerable auge y hasta familiaridad.  Pero el
     objeto de todas sus artes era una criada, que tenia por
     nombre Librada, a quien sedujo (castamente hablando)
     para que transportase recados y cartitas a Rosario,
     fingiendose enamorado de esta.  No resistio la muchacha al
[20] soborno, realizado con bonitas palabras y mucho dinero,
     porque ignoraba la procedencia de las esquelas y el
     verdadero sentido de tales lios; pues si llegara a entender que
     todo era una nueva diablura de D. Jose, aunque este le
     gustaba mucho, no hiciera traicion a su senora por todo el
[25] dinero del mundo.

     Estaban un dia en la huerta dona Perfecta, D. Inocencio,
     Jacinto y Pinzon.  Hablose de la tropa y de la mision que
     traia a Orbajosa, en cuyo tratado el senor Penitenciario
     hallo tema para condenar la tiranica conducta del Gobierno,
[30] y, sin saber como, nombraron a Pepe Rey.

     —­Todavia esta en la posada—­dijo el abogadillo.—­Le he
     visto ayer, y me ha dado memorias para usted, dona Perfecta.

—?Hase visto mayor insolencia?... iAh!  Sr.  Pinzon, no extrane usted que emplee este lenguaje, tratandose de un sobrino carnal... ya sabe usted... aquel caballerito 145 que se aposentaba en el cuarto que usted ocupa.

     —­iSi, ya lo se!  No le trato; pero le conozco de vista
     y de fama.  Es amigo intimo de nuestro brigadier.

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