[10] —Yo no soy militar. No hare mas
que aplaudir cuando
vea extirpados para
siempre los germenes de guerra civil,
de insubordinacion,
de discordia, de behetria, de bandolerismo
y de barbarie que existen
aqui para vergueenza de
nuestra epoca y de nuestro
pais.
[15] —Todo sea por Dios.
—Orbajosa, querida tia, casi no tiene mas que ajos y bandidos, porque bandidos son los que en nombre de una idea politica o religiosa, se lanzan a correr aventuras cada cuatro o cinco anos.
[20] —Gracias, gracias, querido sobrino—dijo
dona Perfecta,
palideciendo.—?Con
que Orbajosa no tiene mas que eso?
Algo mas habra aqui,
algo mas que tu no tienes y que has
venido a buscar entre
nosotros.
Rey sintio el bofeton.
Su alma se quemaba. Erale muy
[25] dificil guardar a su tia las consideraciones
que por sexo,
estado y posicion merecia.
Hallabase en el disparadero de
la violencia, y un impetu
irresistible le empujaba, lanzandole
contra su interlocutora.
—Yo he venido a Orbajosa—dijo,—porque
usted me
[30] mando llamar; usted concerto con mi padre....
—Si, si es verdad—repuso la senora, interrumpiendole vivamente y procurando recobrar su habitual dulzura.—No lo niego. Aqui el verdadero culpable he sido yo. Yo tengo la culpa de tu aburrimiento, de los desaires que nos haces, de todo lo desagradable que en mi casa ocurre con motivo 134 de tu venida.
—Me alegro de que usted lo conozca.
—En cambio,
tu eres un santo. ?Sera preciso tambien
[5] que me ponga de rodillas ante tu graciosidad
y te pida
perdon?...
—Senora—dijo
Pepe Rey gravemente, dejando de comer,—ruego
a usted que no se burle
de mi de una manera tan
despiadada. Yo
no puedo ponerme en ese terreno.... No
[10] he dicho mas sino que vine a Orbajosa llamado
por usted.
—Y es cierto.
Tu padre y yo concertamos que te casaras
con Rosario. Viniste
a conocerla. Yo te acepte desde
luego como hijo....
Tu aparentaste amar a Rosario....
—Perdoneme
usted—objeto Pepe.—Yo amaba y
amo
[15] a Rosario; usted aparento aceptarme por hijo;
usted,
recibiendome con enganosa
cordialidad, empleo desde el
primer momento todas
las artes de la astucia para
contrariarme y estorbar
el cumplimiento de las proposiciones
hechas a mi padre; usted
se propuso desde el primer dia
[20] desesperarme, aburrirme, y con los labios llenos
de sonrisas
y de palabras carinosas,
me ha estado matando,
achicharrandome a fuego
lento; usted ha lanzado contra mi en la
obscuridad y a mansalva
un enjambre de pleitos; usted me
ha destituido del cargo
oficial que traje a Orbajosa; usted
[25] me ha desprestigiado en la ciudad; usted me ha


