lo cual resulta que si un ejercito es gloria y honor, una
reunion de soldados puede ser calamidad insoportable, y los
pueblos que lloran de jubilo y entusiasmo al ver entrar en
su recinto un batallon victorioso, gimen de espanto y tiemblan
[15] de recelo cuando ven libres y sueltos a los senores
soldados.
Esto ultimo sucedio
en Orbajosa, porque en aquellos dias
no habia glorias que
cantar ni motivo alguno para tejer
coronas ni trazar letreros
triunfales, ni mentar siquiera
[20] hazanas de nuestros bravos, por cuya razon todo
fue miedo
y desconfianza en la
episcopal ciudad, que si bien pobre,
no carecia de tesoros
en gallinas, frutas, dinero y doncellez,
los cuales corrian gran
riesgo desde que entraron los consabidos
alumnos de Marte.
Ademas de esto, la patria de los
[25] Polentinos, como ciudad muy apartada del movimiento
y
bullicio que han traido
el trafico, los periodicos,
ferrocarriles y otros
agentes que no hay para que analizar ahora,
no gustaba que la molestasen
en su sosegada existencia.
Siempre que se le ofrecia
coyuntura propicia, mostraba
[30] asimismo viva repulsion a someterse a la autoridad
central
que mal o bien nos gobierna;
y recordando sus fueros de
antano y mascullandolos
de nuevo, como rumia el camello
la yerba que ha comido
el dia antes, solia hacer alarde de
cierta independencia
levantisca, deplorables resabios de
behetria que a veces
dieron no pocos quebraderos de cabeza 125
al gobernador de la
provincia.
Otrosi debe tenerse
en cuenta que Orbajosa tenia antecedentes,
o mejor dicho abolengo
faccioso. Sin duda conservaba
[5] en su seno algunas fibras energicas de aquellas
que]
en edad remota, segun
la entusiasta opinion de don Cayetano,
la impulsaron a inauditas
acciones epicas; y aunque
en decadencia, sentia
de vez en cuando violento afan de
hacer grandes cosas,
aunque fueran barbaridades y desatinos.
[10] Como dio al mundo tantos egregios hijos, queria
sin duda que sus actuales
vastagos, los Caballucos, Merengues
y Pelosmalos renovasen
las Gestas gloriosas de los de
antano.
Siempre que hubo facciones
en Espana, aquel pueblo dio
[15] a entender que no existia en vano sobre la faz
de la tierra,
si bien nunca sirvio
de teatro a una verdadera guerra. Su
genio, su situacion,
su historia la reducian al papel secundario
de levantar partidas.
Obsequio al pais con esta fruta
nacional en 1827 cuando
los Apostolicos, durante la guerra
[20] de los siete anos, en 1848, y en otras epocas
de menos eco
en la historia patria.
Las partidas y los partidarios fueron
siempre populares, circunstancia


