—Te lo juro—repitio Rosario,—por las cenizas de mi padre y por Dios que nos esta mirando.... Que nuestros cuerpos, unidos como estan, reposen bajo estas losas cuando Dios quiera llevarnos de este mundo.
—Si—repitio
Pepe Rey, con emocion profunda, 121
sintiendo llena su alma
de una turbacion inexplicable.
Ambos permanecieron
en silencio durante breve rato.
Rosario se habia levantado.
[5] —?Ya?
Volvio a sentarse.
—Tiemblas
otra vez—dijo Pepe.—Rosario,
tu estas
mala; tu frente abrasa.
—Parece que me muero—murmuro la joven con [10] desaliento.—No se que tengo.
Cayo sin sentido en
brazos de su primo.
Agasajandola, noto que
el rostro de la joven se cubria de helado
sudor.
—Esta realmente enferma—dijo para si.—Esta salida [15] es una verdadera calaverada.
Levantola en sus brazos,
tratando de reanimarla, pero ni
el temblor de ella ni
el desmayo cesaban, por lo cual
resolvio sacarla de
la capilla, a fin de que el aire fresco la
reanimase. Asi
fue en efecto. Recobrado el sentido, manifesto
[20] Rosario mucha inquietud por hallarse a tal hora
fuera de su
habitacion. El
reloj de la catedral dio las cuatro.
—iQue tarde!—exclamo
la joven.—Sueltame, primo.
Me parece que puedo
andar. Verdaderamente estoy muy
mala.
[25] —Subire contigo.
—Eso de ninguna
manera. Antes ire arrastrandome
hasta mi cuarto....
?No te parece que se oye un ruido?...
Ambos callaron.
La ansiedad de su atencion determino
un silencio absoluto.
[30] —?No oyes nada, Pepe?
—Absolutamente nada.
—Pon atencion.... Ahora, ahora vuelve a sonar. Es un rumor que no se si suena lejos, muy lejos, o cerca, muy cerca. Lo mismo podria ser la respiracion de mi madre que el chirrido de la veleta que esta en la torre de la 122 catedral. iAh! Tengo un oido muy fino.
—Demasiado
fino.... Con que, querida prima, te
subire en brazos.
[5] —Bueno, subeme hasta lo alto de la
escalera. Despues
ire yo sola. En,
cuanto descanse un poco, me quedare
como si tal cosa....
?Pero no oyes?
Detuvieronse en el primer peldano.
—Es un sonido metalico.
[10] —?La respiracion de tu mama?
—No, no es
eso. El rumor viene de muy lejos. ?Sera
el canto de un gallo?
—Podra ser.
—Parece que suenan dos palabras, diciendo: alla voy, [15] alla voy.
—Ya, ya oigo—murmuro Pepe Rey.
—Es un grito.
—Es una corneta.
—iUna corneta!
[20] —Si. Sube pronto. Orbajosa
va a despertar.... Ya
se oye con claridad.
No es trompeta sino clarin. La tropa
se acerca.


