Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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de ser
     cobarde....  Pero tu me daras aliento; tu me daras
     fuerzas; tu me ayudaras, ?no es verdad?...  Pepe, primo
     mio querido, dime que si; dime que tengo fuerzas, y las
     tendre; dime que no estoy enferma, y no lo estare.  Ya
[20] no lo estoy.  Me encuentro tan bien, que me rio de mis
     males ridiculos.

     Al decir esto, Rosarito se sintio freneticamente enlazada
     por los brazos de su primo.  Oyose un iay! pero no salio
     de los labios de ella, sino de los de el, porque habiendo
[25] inclinado la cabeza, tropezo violentamente con los pies
     del Cristo.  En la obscuridad es donde se ven las
     estrellas.

     En el estado de su animo y en la natural alucinacion que
     producen los sitios obscuros, a Rey le parecia, no que su
[30] cabeza habia topado con el santo pie, sino que este se
     habia movido, amonestandole de la manera mas breve y
     mas elocuente.  Entre serio y festivo alzo la cabeza, y
     dijo asi: 

     —­Senor, no me pegues, que no hare nada malo.

     En el mismo instante Rosario tomo la mano del joven, 120
     oprimiendola contra su corazon.  Oyose una voz pura,
     grave, angelical, conmovida, que hablo de este modo: 

     —­Senor que adoro, Senor Dios del mundo y tutelar de mi
[5] casa y de mi familia; Senor a quien Pepe tambien adora;
     Santo Cristo bendito que moriste en la Cruz por nuestros
     pecados; ante Ti, ante tu cuerpo herido, ante tu frente
     coronada de espinas, digo que este es mi esposo, y que despues
     de Ti, es el que mas ama mi corazon; digo que le declaro mi
[10] esposo, y que antes morire que pertenecer a otro.  Mi corazon
     y mi alma son suyos.  Haz que el mundo no se oponga
     a nuestra felicidad, y concedeme el favor de esta union, que
     juro sea buena ante el mundo como lo es en mi conciencia.

—­Rosario, eres mia,—­exclamo Pepe con exaltacion.—­Ni [15] tu madre ni nadie lo impedira.

     La prima inclino su hermoso busto inerte sobre el pecho
     del primo.  Temblaba en los amantes brazos varoniles,
     como la paloma en las garras del aguila.

     Por la mente del ingeniero paso como un rayo la idea de
[20] que existia el Demonio; pero entonces el Demonio era el. 
     Rosario hizo ligero movimiento de miedo; tuvo como el
     temblor de sorpresa que anuncia el peligro.

     —­Jurame que no desistiras—­dijo turbadamente Rey,
     atajando aquel movimiento.

[25] —­Te lo juro por las cenizas de mi padre, que estan....

     —?Donde?

     —­Bajo nuestros pies.

     El matematico sintio que se levantaba bajo sus pies la
     losa... pero no, no se levantaba:  es que el creyo notarlo
[30] asi, a pesar de ser matematico.

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