estas realmente enferma, querida nina mia, tu estas...
?quieres que lo diga? estas asustada, aterrada. Te pasa
[5] lo que los antiguos no sabian definir y llamaban maleficio.
iRosario, animo, confia en mi! Levantate y sigueme.
No te digo mas.
—iAy, Pepe...
primo mio!... se me figura que
tienes razon—exclamo
Rosarito anegada en llanto.—Tus
[10] palabras resuenan en mi corazon como golpes violentos
que, estremeciendome,
me dan nueva vida. Aqui en esta
obscuridad, donde no
podemos vernos las caras, una luz
inefable sale de ti
y me inunda el alma. ?Que tienes tu,
que asi me transformas?
Cuando te conoci, de repente fui
[15] otra. En los dias en que he dejado de verte
me he visto
volver a mi antiguo
estado insignificante, a mi cobardia
primera. Sin ti
vivo en el Limbo, Pepe mio.... Hare lo
que me dices, me levanto
y te sigo. Iremos juntos a donde
quieras. ?Sabes que
me siento bien? ?Sabes que no
[20] tengo ya fiebre, que recobro las fuerzas, que
quiero correr
y gritar, que todo mi
ser se renueva, y se aumenta y se
centuplica para adorarte?
Pepe, tienes razon. Yo no estoy
enferma, yo no estoy
sino acobardada; mejor dicho,
fascinada.
[25] —Eso es, fascinada.
—Fascinada.
Terribles ojos me miran y me dejan muda
y tremula. Tengo
miedo; ?pero a que?... Tu solo
tienes el extrano poder
de devolverme la vida. Oyendote,
resucito. Yo creo
que si me muriera y fueras a pasear
[30] junto a mi sepultura, desde lo hondo de la tierra
sentiria
tus pasos. iOh, si pudiera
verte ahora!... Pero estas
aqui, a mi lado, y no
puedo dudar que eres tu.... iTanto
tiempo sin verte!...
Yo estaba loca. Cada dia de soledad
me parecia un siglo....
Me decian que manana, que
manana, y vuelta con
manana. Yo me asomaba por las 119
noches a la ventana,
y la claridad de la luz de tu cuarto me
servia de consuelo.
A veces tu sombra en los cristales era
para mi una aparicion
divina. Yo extendia los brazos hacia
[5] fuera, derramaba lagrimas y gritaba con el pensamiento,
sin
atreverme a hacerlo
con la voz. Cuando recibi tu recado
por conducto de la criada;
cuando recibi tu carta
diciendome que te marchabas,
me puse muy triste, crei que se me
iba saliendo el alma
del cuerpo y que me moria por grados.
[10] Yo caia, caia como el pajaro herido cuando vuela,
que va
cayendo y muriendose,
todo al mismo tiempo.... Esta
noche, cuando te vi
despierto tan tarde, no pude resistir el
anhelo de hablarte,
y baje. Creo que todo el atrevimiento
que puedo tener en mi
vida lo he consumido y empleado en
[15] una sola accion, en esta, y que ya no podre dejar


