Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     —­iY esta celoso!  Despues de su caballo, lo primero
     de la Creacion es Mariquilla Troya.

[5] —­iBonito apunte!—­exclamo la senora.—­iPobre
     Cristobal! ?Has creido que una persona como mi sobrino?... 
     Vamos a ver, ?que ibas a decirle?  Habla.

     —­Ya hablaremos el Sr.  D. Jose y yo—­repuso
     bruscamente el bravo de la localidad.

[10] Y sin decir mas se retiro.

Poco despues Pepe Rey salio del comedor para ir a su cuarto.  En la galeria hallose frente a frente con su troyano antagonista, y no pudo reprimir la risa al ver la torva seriedad del ofendido cortejo.

[15] —­Una palabra—­dijo este plantandose descaradamente
     ante el ingeniero.—?Usted sabe quien soy yo?

     Diciendo esto puso la pesada mano en el hombro del
     joven con tan insolente franqueza, que este no pudo menos
     de rechazarle energicamente.

[20] —­No es preciso aplastar para eso.

     El valenton, ligeramente desconcertado, se repuso al
     instante, y mirando a Rey con audacia provocativa, repitio
     su estribillo.

     —?Sabe usted quien soy yo?

[25] —­Si:  ya se que es usted un animal.

     Apartole bruscamente hacia un lado y entro en su cuarto. 
     Segun el estado del cerebro de nuestro desgraciado amigo
     en aquel instante, sus acciones debian sintetizarse en el
     siguiente brevisimo y definitivo plan:  romperle la cabeza a
[30] Caballuco sin perdida de tiempo; despedirse en seguida de
     su tia con razones severas, aunque corteses, que le llegaran
     al alma; dar un frio adios al canonigo y un abrazo al inofensivo
     D. Cayetano; administrar, por fin de fiesta, una
     paliza al tio Licurgo; partir de Orbajosa aquella misma
     noche y sacudirse el polvo de los zapatos a la salida de la 107
     ciudad.

     Pero los pensamientos del perseguido joven no podian
     apartarse, en medio de tantas amarguras, de otro
[5] desgraciado ser a quien suponia en situacion mas aflictiva y
     angustiosa que la suya propia.  Tras el ingeniero entro en la
     estancia una criada.

     —?Le diste mi recado?—­pregunto el.

     —­Si, senor, y me dio esto.

[10] Rey tomo de las manos de la muchacha un pedacito de
     periodico, en cuyo margen leyo estas palabras:  “Dicen que
     te vas.  Yo me muero.”

     Cuando volvio al comedor, el tio Licurgo se asomaba a
     la puerta preguntando: 

[15] —?A que hora hace falta la jaca?

     —­A ninguna—­contesto vivamente Rey.

     —?Luego no te vas esta noche?—­dijo dona Perfecta.—­Mejor
     es que lo dejes para manana.

     —­Tampoco.

[20] —?Pues cuando?

     —­Ya veremos—­dijo friamente el joven mirando a su
     tia con imperturbable calma.—­Por ahora no pienso
     marcharme.

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