[25] Pepe Rey se hallaba en esa situacion de animo
en que el
hombre mas prudente
siente dentro de si violentos ardores
y una fuerza ciega y
brutal que tiende a estrangular, abofetear,
romper craneos y machacar
huesos. Pero dona
Perfecta era senora
y ademas su tia, D. Inocencio era
[30] anciano y sacerdote. Ademas de esto las
violencias de
obra son de mal gusto
e impropias de personas cristianas
y bien educadas.
Quedaba el recurso de dar libertad a su
comprimido encono por
medio de la palabra manifestada
decorosamente y sin
faltarse a si mismo; pero aun le parecio
prematuro este postrer
recurso, que no debia emplear, 103
segun su juicio, hasta
el instante de salir definitivamente de
aquella casa y de Orbajosa.
Resistiendo, pues, el furibundo
ataque, aguardo.
[5] Jacinto llego cuando la cena concluia.
—Buenas noches, Sr. D. Jose...—dijo, estrechando la mano del joven.—Usted y sus amigas no me han dejado trabajar esta tarde. No he podido escribir una linea.iY tenia que hacer!...
[10] —iCuanto lo siento, Jacinto!
Pues, segun me dijeron,
usted las acompana algunas
veces en sus juegos y retozos.
—iYo!—exclamo
el rapaz, poniendose como la grana.—iBah!
bien sabe usted que
Tafetan no dice nunca palabra
de verdad... ?Pero es
cierto, Sr. de Rey, que se
[15] marcha usted?
—?Lo dicen por ahi?...
—Si; lo he
oido en el Casino, en casa de D. Lorenzo
Ruiz.
Rey contemplo durante un rato las frescas facciones de [20] D. Nominavito. Despues dijo:
—Pues no es cierto. Mi tia esta muy contenta de mi; desprecia las calumnias con que me estan obsequiando los orbajosenses... y no me arrojara de su casa, aunque en ello se empene el senor obispo.
[25] —Lo que es arrojarte... jamas. iQue
diria tu
padre!...
—A pesar
de sus bondades, queridisima tia, a pesar de
la amistad cordial del
senor canonigo, quizas decida yo
marcharme....
[30] —iMarcharte!
—iMarcharse usted!
En los ojos de dona
Perfecta brillo una luz singular. El
canonigo, a pesar de
ser hombre muy experto en el disimulo,
no pudo ocultar su jubilo.
—Si; y tal vez esta misma noche.... 104
—iPero hombre,
que arrebatado eres!... ?Por que
no esperas siquiera
a manana temprano?... A ver...
Juan, que vayan a llamar
al tio Licurgo para que prepare
[5] la jaca.... Supongo que llevaras algun fiambre....
iNicolasa!... ese pedazo
de ternera que esta en el
aparador.... Librada,
la ropa del senorito....
—No, no puedo
creer que usted tome determinacion tan
brusca—dijo
D. Cayetano, creyendose obligado a tomar
[10] alguna parte en aquella cuestion.


