Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     —­La visita de usted a esas senoras Troyas llamara la
     atencion en el pueblo—­dijo el canonigo.—­Aqui no estamos
[10] en Madrid, senores, aqui no estamos en ese centro de
     corrupcion, de escandalo....

     —­Alla puedes visitar los lugares mas inmundos—­manifesto
     dona Perfecta,—­sin que nadie lo sepa.

     —­Aqui nos miramos mucho—­prosiguio D. Inocencio.—­Reparamos
[15] todo lo que hacen los vecinos, y con tal sistema
     de vigilancia, la moral publica se sostiene a conveniente
     altura...  Creame usted, amigo mio, creame usted, y no
     digo esto por mortificarle; usted ha sido el primer caballero
     de su posicion que a la luz del dia... el primero, si senor
[20] ... Trojae qui primus ab oris.

     Despues se echo a reir, dando algunas palmadas en la
     espalda al ingeniero en senal de amistad y benevolencia.

     —­iCuan grato es para mi—­dijo el joven, encubriendo
     su colera con las palabras que creyo mas propias para contestar
[25] a la solapada ironia de sus interlocutores,—­ver tanta
     generosidad y tolerancia, cuando yo merecia por mi
     criminal proceder!....

     —?Pues que?  A un individuo que es de nuestra propia
     sangre y que lleva nuestro mismo nombre—­dijo dona Perfecta,—?se
[30] le puede tratar como a un cualquiera?  Eres
     mi sobrino, eres hijo del mejor y mas santo de los hombres,
     mi querido hermano Juan, y esto basta.  Ayer tarde estuvo
     aqui el secretario del senor obispo, a manifestarme que Su
     Ilustrisima esta muy disgustado porque te tengo en mi casa.

     —?Tambien eso?—­murmuro el canonigo. 102

     —­Tambien eso.  Yo dije que, salvo el respeto que el
     senor obispo me merece y lo mucho que le quiero y reverencio,
     mi sobrino es mi sobrino, y no puedo echarle de mi
[5] casa.

     —­Es una nueva singularidad que encuentro en este pais—­dijo
     Pepe Rey, palido de ira.—­Por lo visto, aqui el
     obispo gobierna las casas ajenas.

     —­El es un bendito.  Me quiere tanto, que se le figura
[10] ... se le figura que nos vas a comunicar tu ateismo, tu
     despreocupacion, tus raras ideas...  Yo le he dicho repetidas
     veces que tienes un fondo excelente.

     —­Al talento superior debe siempre concedersele algo—­manifesto
     D. Inocencio.

[15] —­Y esta manana, cuando estuve en casa de las de Cirujeda,
     iay! tu no puedes figurarte como me pusieron la
     cabeza...  Que si habias venido a derribar la catedral;
     que si eras comisionado de los protestantes ingleses para ir
     predicando la herejia por Espana; que pasabas la noche
[20] entera jugando en el Casino; que salias borracho... 
     “Pero senoras—­les dije,—?quieren ustedes que yo envie
     a mi sobrino a la posada?” Ademas, en lo de las embriagueces
     no tienen razon, y en cuanto al juego, no se que
     jugaras hasta hoy.

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