—La visita
de usted a esas senoras Troyas llamara la
atencion en el pueblo—dijo
el canonigo.—Aqui no estamos
[10] en Madrid, senores, aqui no estamos en ese centro
de
corrupcion, de escandalo....
—Alla puedes
visitar los lugares mas inmundos—manifesto
dona Perfecta,—sin
que nadie lo sepa.
—Aqui nos
miramos mucho—prosiguio D. Inocencio.—Reparamos
[15] todo lo que hacen los vecinos, y con tal sistema
de vigilancia, la moral
publica se sostiene a conveniente
altura... Creame
usted, amigo mio, creame usted, y no
digo esto por mortificarle;
usted ha sido el primer caballero
de su posicion que a
la luz del dia... el primero, si senor
[20] ... Trojae qui primus ab oris.
Despues se echo a reir,
dando algunas palmadas en la
espalda al ingeniero
en senal de amistad y benevolencia.
—iCuan grato
es para mi—dijo el joven, encubriendo
su colera con las palabras
que creyo mas propias para contestar
[25] a la solapada ironia de sus interlocutores,—ver
tanta
generosidad y tolerancia,
cuando yo merecia por mi
criminal proceder!....
—?Pues que?
A un individuo que es de nuestra propia
sangre y que lleva nuestro
mismo nombre—dijo dona Perfecta,—?se
[30] le puede tratar como a un cualquiera? Eres
mi sobrino, eres hijo
del mejor y mas santo de los hombres,
mi querido hermano Juan,
y esto basta. Ayer tarde estuvo
aqui el secretario del
senor obispo, a manifestarme que Su
Ilustrisima esta muy
disgustado porque te tengo en mi casa.
—?Tambien eso?—murmuro el canonigo. 102
—Tambien
eso. Yo dije que, salvo el respeto que el
senor obispo me merece
y lo mucho que le quiero y reverencio,
mi sobrino es mi sobrino,
y no puedo echarle de mi
[5] casa.
—Es una nueva
singularidad que encuentro en este pais—dijo
Pepe Rey, palido de
ira.—Por lo visto, aqui el
obispo gobierna las
casas ajenas.
—El es un
bendito. Me quiere tanto, que se le figura
[10] ... se le figura que nos vas a comunicar tu ateismo,
tu
despreocupacion, tus
raras ideas... Yo le he dicho repetidas
veces que tienes un
fondo excelente.
—Al talento
superior debe siempre concedersele algo—manifesto
D. Inocencio.
[15] —Y esta manana, cuando estuve en casa
de las de Cirujeda,
iay! tu no puedes figurarte
como me pusieron la
cabeza... Que si
habias venido a derribar la catedral;
que si eras comisionado
de los protestantes ingleses para ir
predicando la herejia
por Espana; que pasabas la noche
[20] entera jugando en el Casino; que salias borracho...
“Pero senoras—les
dije,—?quieren ustedes que yo envie
a mi sobrino a la posada?”
Ademas, en lo de las embriagueces
no tienen razon, y en
cuanto al juego, no se que
jugaras hasta hoy.


