Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     El semblante de la senora irradiaba satisfaccion, semejante 98
     a la de un artista orgulloso de su obra.

     —?Que?

     —­Yo te disculpare, hombre.  Tomarias algunas copas
[5] en el Casino, ?no es esto?  He aqui el resultado de las
     malas companias. iD.  Juan Tafetan, las Troyas!... 
     Esto es horrible, espantoso. ?Has meditado bien?...

     —­Todo lo he meditado, senora—­repuso Pepe, decidido
     a no entrar en discusiones con su tia.

[10] —­Me guardare muy bien de escribirle a tu padre lo que
     has hecho.

     —­Puede usted escribirle lo que guste.

     —­Vamos:  te defenderas desmintiendome.

     —­Yo no desmiento.

[15] —­Luego confiesas que estuviste en casa de esas....

     —­Estuve.

     —­Y que les diste media onza, porque, segun me ha dicho
     Maria Remedios, esta tarde bajo Florentina a la tienda del
     extremeno a que le cambiaran media onza.  Ellas no podian
[20] haberla ganado con su costura.  Tu estuviste hoy en casa
     de ellas; luego....

     —­Luego yo se la di.  Perfectamente.

     —?No lo niegas?

—­iQue he de negarlo!  Creo que puedo hacer de mi [25] dinero lo que mejor me convenga.

     —­Pero de seguro sostendras que no apedreaste al senor
     Penitenciario.

     —­Yo no apedreo.

     —­Quiero decir que ellas en presencia tuya....

[30] —­Eso es otra cosa.

     —­E insultaron a la pobre Maria Remedios.

     —­Tampoco lo niego.

     —?Y como justificaras tu conducta?  Pepe... por Dios.—­No
     dices nada; no te arrepientes, no protestas... no....

     —­Nada, absolutamente nada, senora. 99

     —­Ni siquiera procuras desagraviarme.

     —­Yo no he agraviado a usted....

—–­ Vamos, ya no te falta mas que...  Hombre, coge [5] ese palo y pegame.

     —­Yo no pego.

     —­iQue falta de respeto! ique!... ?No cenas?

     —­Cenare.

     Hubo una pausa de mas de un cuarto de hora.  D. Cayetano,
[10] dona Perfecta y Pepe Rey comian en silencio.  Este
     se interrumpio cuando D. Inocencio entro en el comedor.

     —­iCuanto lo he sentido, Sr.  D. Jose de mi alma!... 
     Creame usted que lo he sentido de veras—­dijo estrechando
     la mano al joven y mirandole con expresion de lastima.

[15] El ingeniero no supo que contestar; tanta era su
     confusion.

     —­Me refiero al suceso de esta tarde.

     —­iAh!... ya.

—­A la expulsion de usted del sagrado recinto de la [20] iglesia catedral.

     —­El senor obispo—­dijo Pepe Rey,—­debia pensarlo
     mucho antes de arrojar a un cristiano de la iglesia.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.