Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     La escena que habia presenciado; la vejacion sufrida por
[20] el canonigo; la inopinada aparicion del doctorcillo, aumentaron
     las confusiones, recelos y presentimientos desagradables
     que turbaban el alma del pobre ingeniero.  Deploro
     con toda su alma haber entrado en casa de las Troyas, y
     resuelto a emplear mejor el tiempo, mientras su hipocondria
     le durase, recorrio las calles de la poblacion.

[25] Visito el mercado, la calle de la Triperia, donde estaban
     las principales tiendas; observo los diversos aspectos que
     ofrecian la industria y comercio de la gran Orbajosa, y
     como no hallara sino nuevos motivos de aburrimiento,
     encaminose al paseo de las Descalzas; pero no vio en el
[30] mas que algunos perros vagabundos, porque con motivo del
     viento molestisimo que reinaba, caballeros y senoras se
     habian quedado en sus casas.  Fue a la botica, donde
     hacian tertulia diversas especies de progresistas rumiantes,
     que estaban perpetuamente masticando un tema sin fin;
     pero alli se aburrio mas.  Pasaba al fin junto a la catedral, 97
     cuando sintio el organo y los hermosos cantos del coro. 
     Entro, arrodillose delante del altar mayor, recordando las
     advertencias que acerca de la compostura dentro de la
[5] iglesia le hiciera su tia; visito luego una capilla, y se disponia
     a entrar en otra, cuando un acolito, celador o perrero
     se le acerco, y con modales muy descorteses y descompuesto
     lenguaje, le hablo asi: 

     —­Su Ilustrisima dice que se plante usted en la calle.

[10] El ingeniero sintio que la sangre se agolpaba en su cerebro. 
     Sin decir una palabra obedecio.  Arrojado de todas
     partes por fuerza superior o por su propio hastio, no tenia
     mas recurso que ir a casa de su tia, donde le esperaban: 

     1. deg.  El tio Licurgo, para anunciarle un segundo pleito.
[15] 2. deg.  El Sr.  D. Cayetano, para leerle un nuevo trozo de su
     discurso sobre los linajes de Orbajosa. 3. deg.  Caballuco,
     para un asunto que no habia manifestado. 4. deg.  Dona
     Perfecta y su sonrisa bondadosa, para lo que se vera en el
     capitulo siguiente.

XIV

=La discordia sigue creciendo=

[20] Una nueva tentativa de ver a su prima Rosario fracaso
     al caer de la tarde.  Pepe Rey se encerro en su cuarto para
     escribir varias cartas, y no podia apartar de su mente una
     idea fija.

—­Esta noche o manana—­decia,—­se acabara esto de
[25] una manera o de otra.

Cuando le llamaron para la cena, dona Perfecta se dirigio
a el en el comedor, diciendole de buenas a primeras: 

     —­Querido Pepe, no te apures, yo aplacare al Sr.  D.
     Inocencio...  Ya estoy enterada.  Maria Remedios, que
[30] acaba de salir de aqui, me lo ha contado todo.

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