Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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—­Ya esta Suspiritos en campana colgando la ropa.

     —­Don Jose querra verla—­indico otra.

—­Es una senora muy guapa.  Y ahora se peina a estilo [10] de Madrid.  Vengan ustedes.

     Llevaronles al comedor de la casa (pieza de rarisimo uso),
     del cual se salia a un terrado, donde habia algunos tiestos
     de flores y no pocos trastos abandonados y hechos pedazos. 
     Desde alli veiase el hondo patio de una casa colindante,
[15] con una galeria llena de verdes enredaderas y hermosas
     macetas esmeradamente cuidadas.  Todo indicaba alli una
     vivienda de gente modesta, pulcra y hacendosa.

     Las de Troya, acercandose al bordo de la azotea, miraron
     atentamente a la casa vecina, e imponiendo silencio a los
[20] galanes, se retiraron luego a aquella parte del terrado, desde
     donde nada se veia ni habia peligro de ser visto.

     —­Ahora sale de la despensa con un cazuelo de garbanzos—­dijo
     Maria Juana, estirando el cuello para ver un
     poco.

[25] —­iZas!—­exclamo otra, arrojando una piedrecilla.

     Oyose el ruido del proyectil al chocar contra los cristales
     de la galeria, y luego una colerica voz que gritaba: 

     —­Ya nos han roto otro cristal esas....

Ocultas las tres en el rincon del terrado, junto a los dos [30] caballeros, sofocaban la risa.

     —­La senora Suspiritos esta muy incomodada—­dijo 94
     Rey.—?Por que la llaman asi?

     —­Porque siempre que habla suspira entre palabra y
     palabra, y aunque de nada carece siempre se esta
[5] lamentando.

     Hubo un momento de silencio en la casa de abajo. 
     Pepita Troya atisbo con cautela.

     —­Alla viene otra vez—­murmuro en voz baja, imponiendo
     silencio.—­Maria, dame una china.  A ver... izas!...
[10] alla va.

     —­No la has acertado.  Dio en el suelo.

     —­A ver si yo puedo...  Esperaremos a que salga otra
     vez de la despensa.

     —­Ya, ya sale.  En guardia, Florentina.

[15] —­iA la una, a las dos, a las tres!... iPaf!...

     Oyose abajo un grito de dolor, un voto, una exclamacion
     varonil, pues era un hombre el que la daba.  Pepe Rey
     pudo distinguir claramente estas palabras: 

     —­iDemonche!  Me han agujereado la cabeza esas...
[20] iJacinto, Jacinto! ?Pero que canalla de vecindad es
     esta?...

     —­iJesus, Maria y Jose, lo que he hecho!—­exclamo
     llena de consternacion Florentina,—­le he dado en la
     cabeza al Sr.  D. Inocencio.

[25] —?Al Penitenciario?—­dijo Pepe Rey.

     —­Si.

     —?Vive en esa casa?

     —?Pues donde ha de vivir?

     —­Esa senora de los suspiros....

[30] —­Es su sobrina, su ama o no se que.  Nos divertimos
     con ella porque es muy cargante, pero con el senor Penitenciario
     no solemos gastar bromas.

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