—Ya esta Suspiritos en campana colgando la ropa.
—Don Jose querra verla—indico otra.
—Es una senora muy guapa. Y ahora se peina a estilo [10] de Madrid. Vengan ustedes.
Llevaronles al comedor
de la casa (pieza de rarisimo uso),
del cual se salia a
un terrado, donde habia algunos tiestos
de flores y no pocos
trastos abandonados y hechos pedazos.
Desde alli veiase el
hondo patio de una casa colindante,
[15] con una galeria llena de verdes enredaderas y
hermosas
macetas esmeradamente
cuidadas. Todo indicaba alli una
vivienda de gente modesta,
pulcra y hacendosa.
Las de Troya, acercandose
al bordo de la azotea, miraron
atentamente a la casa
vecina, e imponiendo silencio a los
[20] galanes, se retiraron luego a aquella parte del
terrado, desde
donde nada se veia ni
habia peligro de ser visto.
—Ahora sale
de la despensa con un cazuelo de garbanzos—dijo
Maria Juana, estirando
el cuello para ver un
poco.
[25] —iZas!—exclamo otra, arrojando una piedrecilla.
Oyose el ruido del proyectil
al chocar contra los cristales
de la galeria, y luego
una colerica voz que gritaba:
—Ya nos han roto otro cristal esas....
Ocultas las tres en el rincon del terrado, junto a los dos [30] caballeros, sofocaban la risa.
—La senora
Suspiritos esta muy incomodada—dijo
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Rey.—?Por que
la llaman asi?
—Porque siempre
que habla suspira entre palabra y
palabra, y aunque de
nada carece siempre se esta
[5] lamentando.
Hubo un momento de silencio
en la casa de abajo.
Pepita Troya atisbo
con cautela.
—Alla viene
otra vez—murmuro en voz baja, imponiendo
silencio.—Maria,
dame una china. A ver... izas!...
[10] alla va.
—No la has acertado. Dio en el suelo.
—A ver si
yo puedo... Esperaremos a que salga otra
vez de la despensa.
—Ya, ya sale. En guardia, Florentina.
[15] —iA la una, a las dos, a las tres!... iPaf!...
Oyose abajo un grito
de dolor, un voto, una exclamacion
varonil, pues era un
hombre el que la daba. Pepe Rey
pudo distinguir claramente
estas palabras:
—iDemonche!
Me han agujereado la cabeza esas...
[20] iJacinto, Jacinto! ?Pero que canalla de vecindad
es
esta?...
—iJesus,
Maria y Jose, lo que he hecho!—exclamo
llena de consternacion
Florentina,—le he dado en la
cabeza al Sr. D.
Inocencio.
[25] —?Al Penitenciario?—dijo Pepe Rey.
—Si.
—?Vive en esa casa?
—?Pues donde ha de vivir?
—Esa senora de los suspiros....
[30] —Es su sobrina, su ama o no se que.
Nos divertimos
con ella porque es muy
cargante, pero con el senor Penitenciario
no solemos gastar bromas.


