Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     —­Podra el vicio reinar aqui—­dijo para si;—­pero las
[20] fisonomias, los muebles, todo me indica que estos son los
     infelices restos de una familia honrada.  Si estas pobres
     muchachas fueran tan malas como dicen, no vivirian tan
     pobremente ni trabajarian. iEn Orbajosa hay hombres
     ricos!

[25] Las tres ninas se le acercaban sucesivamente.  Iban de
     el al balcon, del balcon a el, sosteniendo conversacion
     picante y ligera, que indicaba, fuerza es decirlo, una
     especie de inocencia en medio de tanta frivolidad y
     despreocupacion.

[30] —­Sr.  D. Jose, ique excelente senora es dona Perfecta!

     —­Es la unica persona de Orbajosa que no tiene apodo,
     la unica persona de que no se habla mal en Orbajosa.

     —­Todos la respetan.

     —­Todos la adoran.

     A estas frases el joven respondia con alabanzas de su 92
     tia; pero se le pasaban ganas de sacar dinero del bolsillo y
     decir:  “Maria Juana, tome usted para unas botas.  Pepa,
     tome usted para que se compre un vestido.  Florentina,
[5] tome usted para que coman una semana....”  Estuvo a
     punto de hacerlo como lo pensaba.  En un momento en
     que las tres corrieron al balcon para ver quien pasaba, don
     Juan Tafetan se acerco a el y en voz baja le dijo: 

     —­iQue monas son! ?No es verdad?... iPobres
[10] criaturas!  Parece mentira que sean tan alegres, cuando...
     bien puede asegurarse que hoy no han comido.

     —­Don Juan, D. Juan—­grito Pepilla.—­Por ahi viene su
     amigo de usted Nicolasito Hernandez, o sea Cirio Pascual,
     con su sombrero de tres pisos.  Viene rezando en voz baja,
[15] sin duda por las almas de los que ha mandado al hoyo con
     sus usuras.

     —?A que no le dicen ustedes el remoquete?

     —­iA que si!

     —­Juana, cierra las celosias.  Dejemosle que pase, y
[20] cuando vaya por la esquina, yo gritare:  iCirio, Cirio
     Pascual
!...

     Don Juan Tafetan corrio al balcon.

     —­Venga usted, D. Jose, para que conozca este tipo.

     Pepe Rey aprovecho el momento en que las tres muchachas
[25] y D. Juan se regocijaban en el balcon, llamando a
     Nicolasito Hernandez con el apodo que tanto le hacia
     rabiar, y acercandose con toda cautela a uno de los costureros
     que en la sala habia, coloco dentro de el media onza
     que le quedaba del juego.

[30] Despues corrio al balcon, a punto que las dos mas
     pequenas gritaban entre locas risas:  iCirio Pascual, Cirio
     Pascual!

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XIII

=Un casus belli=

Despues de esta travesura, las tres entablaron con los
dos caballeros una conversacion tirada sobre asuntos y personas
de la ciudad.  El ingeniero, recelando que su fechoria
se descubriese, estando el presente, quiso marcharse, lo cual
[5] disgusto mucho a las Troyas; una de estas que habia salido
fuera de la sala, regreso diciendo: 

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