Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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de
     escandalo.  Pero en honor de la verdad, debe decirse que
     la mala reputacion de las Troyas consistia, mas que nada,
     en su fama de chismosas, enredadoras, traviesas y despreocupadas. 
     Dirigian anonimos a graves personas; ponian
[25] motes a todo viviente de Orbajosa, desde el obispo al ultimo
     zascandil; tiraban piedrecitas a los transeuntes; chicheaban
     escondidas tras las rejas para reirse con la confusion y
     azoramiento del que pasaba; sabian todos los sucesos de
     la vecindad, para lo cual tenian en constante uso los tragaluces
[30] y agujeros todos de la parte alta de la casa; cantaban
     de noche en el balcon; se vestian de mascara en Carnaval
     para meterse en las casas mas alcurniadas, con otras majaderias
     y libertades propias de los pueblos pequenos.  Pero
     cualquiera que fuese la razon, ello es que el graciado triunvirato
     Troyano tenia sobre si un estigma de esos que una 89
     vez puestos por susceptible vecindario, acompanan implacablemente
     hasta mas alla de la tumba.

—?Este es el caballero que dicen ha venido a sacar [5] minas de oro?—­dijo una.

     —?Y a derribar la catedral para hacer con las piedras
     de ella una fabrica de zapatos?—­anadio otra.

     —­Y a quitar de Orbajosa la siembra del ajo para poner
     algodon o el arbol de la canela.

[10] Pepe no pudo reprimir la risa ante tales despropositos.

     —­No viene sino a hacer una recoleccion de ninas bonitas
     para llevarselas a Madrid—­dijo Tafetan.

     —­iAy! iDe buena gana me iria!—­exclamo una.

     —­A las tres, a las tres me las llevo—­afirmo Pepe.—­Pero
[15] sepamos una cosa; ?por que se reian ustedes de mi
     cuando estaba en la ventana del Casino?

     Tales palabras fueron la senal de nuevas risas.

     —­Estas son unas tontas—­dijo la mayor.

—­Fue porque dijimos que usted se merece algo mas que [20] la nina de dona Perfecta.

     —­Fue porque esta dijo que usted esta perdiendo el
     tiempo y que Rosarito no quiere sino gente de iglesia.

     —­iQue cosas tienes!  Yo no he dicho tal cosa.  Tu
     dijiste que este caballero es ateo luterano, y entra en la
[25] catedral fumando y con el sombrero puesto.

     —­Pues yo no lo invente—­manifesto la menor,—­que
     eso me lo dijo ayer Suspiritos.

     —?Y quien es esa Suspiritos que dice de mi tales tonterias?

[30] —­Suspiritos es...  Suspiritos.

     —­Ninas mias—­dijo Tafetan con semblante almibarado. 
     Por ahi va el naranjero.  Llamadle, que os quiero convidar
     a naranjas.

     Una de las tres llamo al naranjero.

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