escandalo. Pero en honor de la verdad, debe decirse que
la mala reputacion de las Troyas consistia, mas que nada,
en su fama de chismosas, enredadoras, traviesas y despreocupadas.
Dirigian anonimos a graves personas; ponian
[25] motes a todo viviente de Orbajosa, desde el obispo al ultimo
zascandil; tiraban piedrecitas a los transeuntes; chicheaban
escondidas tras las rejas para reirse con la confusion y
azoramiento del que pasaba; sabian todos los sucesos de
la vecindad, para lo cual tenian en constante uso los tragaluces
[30] y agujeros todos de la parte alta de la casa; cantaban
de noche en el balcon; se vestian de mascara en Carnaval
para meterse en las casas mas alcurniadas, con otras majaderias
y libertades propias de los pueblos pequenos. Pero
cualquiera que fuese la razon, ello es que el graciado triunvirato
Troyano tenia sobre si un estigma de esos que una 89
vez puestos por susceptible vecindario, acompanan implacablemente
hasta mas alla de la tumba.
—?Este es el caballero que dicen ha venido a sacar [5] minas de oro?—dijo una.
—?Y a derribar
la catedral para hacer con las piedras
de ella una fabrica
de zapatos?—anadio otra.
—Y a quitar
de Orbajosa la siembra del ajo para poner
algodon o el arbol de
la canela.
[10] Pepe no pudo reprimir la risa ante tales despropositos.
—No viene
sino a hacer una recoleccion de ninas bonitas
para llevarselas a Madrid—dijo
Tafetan.
—iAy! iDe buena gana me iria!—exclamo una.
—A las tres,
a las tres me las llevo—afirmo Pepe.—Pero
[15] sepamos una cosa; ?por que se reian ustedes de
mi
cuando estaba en la
ventana del Casino?
Tales palabras fueron la senal de nuevas risas.
—Estas son unas tontas—dijo la mayor.
—Fue porque dijimos que usted se merece algo mas que [20] la nina de dona Perfecta.
—Fue porque
esta dijo que usted esta perdiendo el
tiempo y que Rosarito
no quiere sino gente de iglesia.
—iQue cosas
tienes! Yo no he dicho tal cosa. Tu
dijiste que este caballero
es ateo luterano, y entra en la
[25] catedral fumando y con el sombrero puesto.
—Pues yo
no lo invente—manifesto la menor,—que
eso me lo dijo ayer
Suspiritos.
—?Y quien es esa Suspiritos que dice de mi tales tonterias?
[30] —Suspiritos es... Suspiritos.
—Ninas mias—dijo
Tafetan con semblante almibarado.
Por ahi va el naranjero.
Llamadle, que os quiero convidar
a naranjas.
Una de las tres llamo al naranjero.


