—Pero yo subire...
—Hombre, no.
[15] —Cuidado que hay etiqueta en esta casa.
—Tu te estas
burlando de nosotros. Haz lo que te
digo.
—Pues quiero verla.
—Pues no. iQue mal conoces a la nina!
[20] —Yo crei conocerla bien... Bueno,
me quedare...
Pero esta soledad es
horrible.
—Ahi tienes al senor escribano.
—Maldito sea el mil veces.
[25] —Y me parece que ha entrado tambien
el senor procurador...
es un excelente sujeto.
—Asi le ahorcaran.
—Hombre,
los asuntos de intereses, cuando son propios,
sirven de distraccion.
Alguien llega... Me parece que
es el perito agronomo.
Ya tienes para un rato.
[30] —iPara un rato de infierno!
—Hola, hola,
si no me engano, el tio Licurgo y el tio
Pasolargo acaban de
entrar. Puede que vengan a proponerte
un arreglo.
—Me arrojare al estanque.
—iQue descastado
eres! iPues todos ellos te quieren 83
tanto!... Vamos,
para que nada falte, ahi esta tambien
el alguacil. Viene
a citarte.
—A crucificarme.
[5] Todos los personajes nombrados fueron entrando
en la
sala.
—Adios, Pepe, que te diviertas—dijo dona Perfecta.
—iTragame, tierra!—exclamo el joven con desesperacion.
[10] —Sr. D. Jose....
—Mi querido Sr. D. Jose....
—Estimable Sr. D. Jose....
—Sr. D. Jose de mi alma....
—Mi respetable amigo Sr. D. Jose....
[15] Al oir estas almibaradas insinuaciones, Pepe
Rey exhalo
un hondo suspiro y se
entrego. Entrego su cuerpo y su
alma a los sayones,
que esgrimieron horribles hojas de papel
sellado, mientras la
victima, elevando los ojos al cielo, decia
para si con cristiana
mansedumbre:
[20] —Padre mio, ?por que me has abandonado?
XII
=Aqui fue Troya=
Amor, amistad, aire sano para
la respiracion moral, luz
para el alma, simpatia, facil comercio de ideas
y de sensaciones
era lo que Pepe Rey necesitaba de una manera
imperiosa. No teniendolo, aumentaban las
sombras que
[25] envolvian su espiritu, y la lobreguez interior
daba a su trato
displicencia y amargura. Al dia siguiente
de las escenas
referidas en el capitulo anterior, mortificole
mas que nada
el ya demasiado largo y misterioso encierro de
su prima,
motivado, al parecer, primero por una enfermedad
sin importancia,
despues por caprichos y nerviosidades de dificil
84
explicacion.
Rey extranaba conducta
tan contraria a la idea que habia
formado de Rosarito.
Habian transcurrido cuatro dias sin
[5] verla, no ciertamente porque a el le faltasen
deseos de estar
a su lado; y tal situacion
comenzaba a ser desairada y
ridicula, si con un
acto de firme iniciativa no ponia remedio
en ello.


