Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

[30] —­No seas tonto—­anadio la senora, poniendole la mano
     en el hombro y mirandole de cerca.—­No pienses disparates,
     y convencete de que tu enemigo, si existe, esta en Madrid,
     en aquel centro de corrupcion, de envidia y rivalidades, no
     en este pacifico y sosegado rincon, donde todo es buena
     voluntad y concordia...  Sin duda algun envidioso de tu 81
     merito...  Te advierto una cosa, y es, que si quieres ir
     alla para averiguar la causa de este desaire y pedir explicaciones
     al gobierno, no dejes de hacerlo por nosotras.

[5] Pepe Rey fijo los ojos en el semblante de su tia, cual si
     quisiera escudrinarla hasta en lo mas escondido de su alma.

     —­Digo que si quieres ir, no dejes de hacerlo—­repitio
     la senora con calma admirable, confundiendose en la
     expresion de su semblante la naturalidad con la honradez
[10] mas pura.

     —­No, senora.  No pienso ir alla.

     —­Mejor; esa es tambien mi opinion.  Aqui estas mas
     tranquilo, a pesar de las cavilaciones con que te estas
     atormentando. iPobre Pepillo!  Tu entendimiento, tu descomunal
[15] entendimiento, es la causa de tu desgracia. 
     Nosotros, los de Orbajosa, pobres aldeanos rusticos, vivimos
     felices en nuestra ignorancia.  Yo siento mucho que no
     estes contento. ?Pero es culpa mia que te aburras y desesperes
     sin motivo? ?No te trato como a un hijo? ?No te
[20] he recibido como la esperanza de mi casa? ?Puedo hacer
     mas por ti?  Si a pesar de eso, no nos quieres, si nos
     muestras tanto despego, si te burlas de nuestra religiosidad,
     si haces desprecios a nuestros amigos, ?es acaso porque no
     te tratemos bien?

[25] Los ojos de dona Perfecta se humedecieron.

     —­Querida tia—­dijo Rey, sintiendo que se disipaba su
     encono.—­Tambien yo he cometido algunas faltas desde
     que soy huesped de esta casa.

—­No seas tonto... iQue faltas ni faltas!  Entre [30] personas de la misma familia, todo se perdona.

     —­Pero Rosario ?donde esta?—­pregunto el joven levantandose.—­
     ?Tampoco la vere hoy?

     —­Esta mejor. ?Sabes que no ha querido bajar?

     —­Subire yo.

     —­Hombre, no.  Esa nina tiene unas terquedades...  Hoy 82
     se ha empenado en no salir de su cuarto.  Se ha
     encerrado por dentro.

     —­iQue rareza!

[5] —­Se le pasara.  Seguramente se le pasara.  Veremos
     si esta noche le quitamos de la cabeza sus ideas melancolicas. 
     Organizaremos una tertulia que le divierta. ?Por
     que no te vas a casa del Sr.  D. Inocencio y le dices que
     venga por aca esta noche y que traiga a Jacintillo?

[10] —­iA Jacintillo!

     —­Si, cuando a Rosario le dan estos accesos de melancolia,
     ese jovencito es el unico que la distrae...

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.