[30] —No seas tonto—anadio la
senora, poniendole la mano
en el hombro y mirandole
de cerca.—No pienses disparates,
y convencete de que
tu enemigo, si existe, esta en Madrid,
en aquel centro de corrupcion,
de envidia y rivalidades, no
en este pacifico y sosegado
rincon, donde todo es buena
voluntad y concordia...
Sin duda algun envidioso de tu 81
merito... Te advierto
una cosa, y es, que si quieres ir
alla para averiguar
la causa de este desaire y pedir explicaciones
al gobierno, no dejes
de hacerlo por nosotras.
[5] Pepe Rey fijo los ojos en el semblante de su
tia, cual si
quisiera escudrinarla
hasta en lo mas escondido de su alma.
—Digo que
si quieres ir, no dejes de hacerlo—repitio
la senora con calma
admirable, confundiendose en la
expresion de su semblante
la naturalidad con la honradez
[10] mas pura.
—No, senora. No pienso ir alla.
—Mejor; esa
es tambien mi opinion. Aqui estas mas
tranquilo, a pesar de
las cavilaciones con que te estas
atormentando. iPobre
Pepillo! Tu entendimiento, tu descomunal
[15] entendimiento, es la causa de tu desgracia.
Nosotros, los de Orbajosa,
pobres aldeanos rusticos, vivimos
felices en nuestra ignorancia.
Yo siento mucho que no
estes contento. ?Pero
es culpa mia que te aburras y desesperes
sin motivo? ?No te trato
como a un hijo? ?No te
[20] he recibido como la esperanza de mi casa? ?Puedo
hacer
mas por ti? Si
a pesar de eso, no nos quieres, si nos
muestras tanto despego,
si te burlas de nuestra religiosidad,
si haces desprecios
a nuestros amigos, ?es acaso porque no
te tratemos bien?
[25] Los ojos de dona Perfecta se humedecieron.
—Querida
tia—dijo Rey, sintiendo que se disipaba
su
encono.—Tambien
yo he cometido algunas faltas desde
que soy huesped de esta
casa.
—No seas tonto... iQue faltas ni faltas! Entre [30] personas de la misma familia, todo se perdona.
—Pero Rosario
?donde esta?—pregunto el joven levantandose.—
?Tampoco la vere hoy?
—Esta mejor. ?Sabes que no ha querido bajar?
—Subire yo.
—Hombre,
no. Esa nina tiene unas terquedades... Hoy
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se ha empenado en no
salir de su cuarto. Se ha
encerrado por dentro.
—iQue rareza!
[5] —Se le pasara. Seguramente se
le pasara. Veremos
si esta noche le quitamos
de la cabeza sus ideas melancolicas.
Organizaremos una tertulia
que le divierta. ?Por
que no te vas a casa
del Sr. D. Inocencio y le dices que
venga por aca esta noche
y que traiga a Jacintillo?
[10] —iA Jacintillo!
—Si, cuando
a Rosario le dan estos accesos de melancolia,
ese jovencito es el
unico que la distrae...


