Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

[15] —­iQue humillacion!—­murmuro el joven.—­Es la primera
     vez en mi vida que recibo un desaire semejante.

     —­iPero ese Gobierno no tiene perdon de Dios! iDesairarte
     a ti! ?Quieres que yo escriba a Madrid?  Tengo
     alla muy buenas relaciones y podre conseguir que el Gobierno
[20] repare esa falta brutal y te de una satisfaccion.

     —­Gracias, senora, no quiero recomendaciones—­replico
     el joven con displicencia.

     —­iEs que se ven unas injusticias; unos atropellos!
     ...Destituir asi a un joven de tanto merito, a una eminencia
[25] cientifica....  Vamos; si no puedo contener la
     colera.

     —­Yo averiguare—­dijo Pepe, con la mayor energia,—­quien
     se ocupa en hacerme dano....

—­Ese senor ministro....  Pero de estos politiquejos [30] infames ?que se puede esperar?

—­Aqui hay alguien que se ha propuesto hacerme morir de desesperacion—­afirmo el joven visiblemente alterado.—­Esto no es obra del ministro, esta y otras contrariedades que experimento son resultado de un plan de venganza, de un calculo desconocido, de una enemistad irreconciliable, y 80 este plan, este calculo, esta enemistad, no lo dude usted, querida tia, estan aqui, en Orbajosa.

     —­Tu te has vuelto loco—­replico dona Perfecta, demostrando
[5] un sentimiento semejante a la compasion.—?Que
     tienes enemigos en Orbajosa? ?Que alguien quiere vengarse
     de ti?  Vamos, Pepillo, tu has perdido el juicio.  Las
     lecturas de esos libros en que se dice que tenemos por
     abuelos a los monos o a las cotorras, te han trastornado la
[10] cabeza.

     Sonrio con dulzura al decir la ultima frase, y despues,
     tomando un tono de familiar y carinosa amonestacion,
     anadio: 

     —­Hijo mio, los habitantes de Orbajosa seremos palurdos
[15] y toscos labriegos sin instruccion, sin finura, ni buen tono;
     pero a lealtad y buena fe no nos gana nadie, nadie, pero
     nadie.

     —­No crea usted—­dijo el joven,—­que acuso a las personas
     de esta casa.  Pero sostengo que en la ciudad esta
[20] mi implacable y fiero enemigo.

     —­Deseo que me ensenes ese traidor de melodrama—­repuso
     la senora, sonriendo de nuevo.—­Supongo que no
     acusaras al tio Licurgo ni a los demas que te han puesto
     pleito, porque los pobrecitos creen defender su derecho.
[25] Y entre parentesis, no les falta razon en el caso presente. 
     Ademas, el tio Lucas te quiere mucho.  Asi mismo me lo
     ha dicho.  Desde que te conocio, dice que le entraste por
     el ojo derecho, y el pobre viejo te ha puesto un carino....

     —­iSi... profundo carino!—­murmuro Pepe.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.