enjugandose una lagrima.—Ya que asi es, inconsiderado
joven, ten al menos la caridad de retardar algun tiempo esa 78
boda que tanto deseas... iQue impaciencia! iQue
amor tan fuerte! No crei que una pobre lugarena como mi
hija inspirase pasiones tan volcanicas.
[5] No convencieron a Pepe Rey los razonamientos
de su tia;
pero no quiso contrariarla.
Resolvio, pues, esperar cuanto
le fuese posible.
Una nueva causa de disgustos uniose bien
pronto a los que ya
amargaban su existencia. Hacia dos
semanas que estaba en
Orbajosa, y durante este tiempo no
[10] habia recibido ninguna carta de su padre.
No podia achacarse
esto a descuidos de
la Administracion de Correos de
Orbajosa, porque siendo
el funcionario encargado de aquel
servicio amigo y protegido
de dona Perfecta, esta le recomendaba
diariamente el mayor
cuidado para que las cartas dirigidas
[15] a su sobrino no se extraviasen. Tambien
iba a la
casa el conductor de
la correspondencia, llamado Cristobal
Ramos, y por apodo Caballuco,
personaje a quien ya conocimos,
y a este solia dirigir
dona Perfecta amonestaciones
y reprimendas tan energicas
como la siguiente:
[20] —iBonito servicio de correos teneis!...
?Como es
que mi sobrino no ha
recibido una sola carta desde que esta
en Orbajosa?...
Cuando la conduccion de la correspondencia
corre a cargo de semejante
tarambana, icomo han
de andar las cosas!
Yo le hablare al senor Gobernador de
[25] la provincia para que mire bien que clase de
gente pone en
la Administracion.
Caballuco, alzando los
hombros, miraba a Rey con
expresion de la mas
completa indiferencia.
Un dia entro con un pliego en la mano.
[30] —iGracias a Dios!—dijo
dona Perfecta a su sobrino.—Ahi
tienes cartas de tu
padre. Regocijate, hombre. Buen
susto nos hemos llevado
por la pereza de mi senor hermano
en escribir... ?Que
dice? esta bueno sin duda—anadio al
ver que Pepe Rey abria
el pliego con febril impaciencia.
El ingeniero se puso
palido al recorrer las primeras 79
lineas.
—iJesus,
Pepe... que tienes!—exclamo la senora,
levantandose con zozobra.—?Esta
malo tu papa?
[5] —Esta carta no es de mi padre—repuso
Pepe, revelando
en su semblante la mayor
consternacion.
—?Pues que es eso?...
—Una orden
del Ministerio de Fomento, en que se me
releva del cargo que
me confiaron....
[10] —iComo... es posible!
—Una destitucion
pura y simple, redactada en terminos
muy poco lisonjeros
para mi.
—?Hase visto
mayor picardia?—exclamo la senora,
volviendo de su estupor.


