Habiale prometido dona
Perfecta en su magnanimidad
ayudarle a salir de
tan torpes lios por medio de un arreglo
amistoso; pero pasaban
dias y los buenos oficios de la
ejemplar senora no daban
resultado alguno. Crecian los
[25] pleitos con la amenazadora presteza de una enfermedad
fulminante. Pepe
Rey pasaba largas horas del dia en el
Juzgado dando declaraciones,
contestando a preguntas y a
repreguntas, y cuando
se retiraba a su casa, fatigado y
colerico, veia aparecer
la afilada y grotesca caratula del
[30] escribano, que le traia regular porcion de papel
sellado
lleno de horribles formulas...
para que fuese estudiando
la cuestion.
Se comprende que aquel
no era hombre a proposito para
sufrir tales reveses,
pudiendo evitarlos con la ausencia.
Representabase en su
imaginacion a la noble ciudad de su 77
madre como una horrible
bestia que en el clavaba sus
feroces unas y le bebia
la sangre. Para librarse de ella
bastabale, segun su
creencia, la fuga; pero un interes
[5] profundo, como interes del corazon, le detenia,
atandole a
la pena de su martirio
con lazos muy fuertes. Sin embargo,
llego a sentirse tan
fuera de su centro, llego a verse tan
extranjero, digamoslo
asi, en aquella tenebrosa ciudad de
pleitos, de antiguallas,
de envidia y de maledicencia, que
[10] hizo proposito de abandonarla sin dilacion, insistiendo
al
mismo tiempo en el proyecto
que a ella le condujera. Una
manana, encontrando
ocasion a proposito, formulo su plan
ante dona Perfecta.
—Sobrino
mio—repuso la senora con su acostumbrada
[15] dulzura:—no seas arrebatado.
Vaya, que pareces de
fuego. Lo mismo
era tu padre ique hombre! Eres una
centella... Ya
te he dicho que con muchisimo gusto te
llamare hijo mio.
Aunque no tuvieras las buenas cualidades
y el talento que te
distinguen (salvo los defectillos, que tambien
[20] los hay); aunque no fueras un excelente joven,
basta
que esta union haya
sido propuesta por tu padre, a quien
tanto debemos mi hija
y yo, para que la acepte. Rosario
no se opondra tampoco,
queriendolo yo. ?Que falta, pues?
Nada; no falta nada
mas que un poco tiempo. No se
[25] puede hacer el casamiento con la precipitacion
que tu deseas,
y que daria lugar a
interpretaciones quizas desfavorables a
la honra de mi querida
hija... Vaya, que tu como no
piensas mas que en maquinas,
todo lo quieres hacer al
vapor. Espera,
hombre, espera... ?que prisa tienes?
[30] Ese aborrecimiento que le has cogido a nuestra
pobre Orbajosa
es un capricho.
Ya se ve: no puedes vivir sino entre
condes y marqueses y
oradores y diplomaticos... iQuieres
casarte y separarme


