Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     —­Tambien dijo con mucha delicadeza que Orbajosa era
     un pueblo de mendigos, y dio a entender que aqui vivimos
     en la mayor miseria sin darnos cuenta de ello.

     —­iValgame Dios! si me lo llega a decir a mi, hay un
[15] escandalo en el Casino—­exclamo el recaudador de contribuciones.
     —?Por que no le dijeron la cantidad de arrobas
     de aceite que produjo Orbajosa el ano pasado? ?No sabe
     ese estupido que en anos buenos Orbajosa da pan para toda
     Espana y aun para toda Europa?  Verdad es que ya llevamos
[20] no se cuantos anos de mala cosecha; pero eso no es
     ley.  Pues ?y la cosecha del ajo? ?A que no sabe ese
     senor que los ajos de Orbajosa dejaron bizcos a los senores
     del Jurado en la Exposicion de Londres?

     Estos y otros dialogos se oian en las salas del Casino por
[25] aquellos dias.  A pesar de estas hablillas tan comunes en
     los pueblos pequenos, que por lo mismo que son enanos
     suelen ser soberbios, Rey no dejo de encontrar amigos sinceros
     en la docta corporacion, pues ni todos eran maldicientes
     ni faltaban alli personas de buen sentido.  Pero
[30] tenia nuestro joven la desgracia, si desgracia puede llamarse,
     de manifestar sus impresiones con inusitada franqueza, y
     esto le atrajo algunas antipatias.

     Iban pasando dias.  Ademas del disgusto natural que las
     costumbres de la sociedad episcopal le producian, diversas
     causas todas desagradables empezaban a desarrollar en su 76
     animo honda tristeza, siendo de notar principalmente, entre
     aquellas causas, la turba de pleiteantes que cual enjambre
     voraz se arrojo sobre el.  No era solo el tio Licurgo, sino
[5] otros muchos colindantes los que le reclamaban danos y
     perjuicios, o bien le pedian cuentas de tierras administradas
     por su abuelo.  Tambien le presentaron una demanda por
     no se que contrato de aparceria que celebro su madre y no
     fue al parecer cumplido, y asimismo le exigieron el reconocimiento
[10] de una hipoteca sobre las tierras de Alamillos,
     hecha en extrano documento por su tio.  Era un hormiguero,
     una inmunda gusanera de pleitos.  Habia hecho
     proposito de renunciar a la propiedad de sus fincas; pero
     entre tanto su dignidad le obligaba a no ceder ante las
[15] marrullerias de los sagaces palurdos; y como el Ayuntamiento
     le reclamo tambien por supuesta confusion de su
     finca con un inmediato monte de Propios, viose el desgraciado
     joven en el caso de tener que disipar las dudas que
     acerca de su derecho surgian a cada paso.  Su honra estaba
[20] comprometida, y no habia otro remedio que pleitear o morir.

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