Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     Eran aquellos varones insignes lo mas granado de la
     ilustre ciudad, propietarios ricos los unos, pobrisimos los
     otros, pero libres de altas aspiraciones todos.  Tenian la
     imperturbable serenidad del mendigo, que nada apetece
[30] mientras no le falte un mendrugo para enganar el hambre y
     el sol para calentarse.  Lo que principalmente distinguia a 74
     los orbajosenses del Casino era un sentimiento de viva
     hostilidad hacia todo lo que de fuera viniese.  Y siempre
     que algun forastero de viso se presentaba en las augustas
[5] salas, creianle venido a poner en duda la superioridad de la
     patria del ajo, o a disputarle por envidia las preeminencias
     incontrovertibles que Natura le concediera.

     Cuando Pepe Rey se presento, recibieronle con cierto
     recelo, y como en el Casino abundaba la gente graciosa, al
[10] cuarto de hora de estar alli el nuevo socio, ya se habian
     dicho acerca de el toda suerte de cuchufletas.  Cuando a
     las reiteradas preguntas de los socios contesto que habia
     venido a Orbajosa con encargo de explorar la cuenca hullera
     del Nahara y estudiar un camino, todos convinieron en que
[15] el Sr.  D. Jose era un fatuo, que queria darse tono inventando
     criaderos de carbon y vias ferreas.  Alguno anadio: 

     —­Pero en buena parte se ha metido.  Estos senores
     sabios creen que aqui somos tontos y que se nos engana
     con palabrotas...  Ha venido a casarse con la nina de
[20] dona Perfecta, y cuanto diga de cuencas hulleras es para
     echar facha.

     —­Pues esta manana—­indico otro, que era un comerciante
     quebrado,—­me dijeron en casa de las de Dominguez
     que ese senor no tiene una peseta, y viene a que su
[25] tia le mantenga y a ver si puede pescar a Rosarito.

     —­Parece que ni es tal ingeniero ni cosa que lo valga—­anadio
     un propietario de olivos, que tenia empenadas sus
     fincas por el doble de lo que valian.—­Pero ya se ve... 
     Estos hambrientos de Madrid se creen autorizados para
[30] enganar a los pobres provincianos, y como creen que aqui
     andamos con taparrabos, amigo....

     —­Bien se conoce que tiene hambre.

     —­Pues entre bromas y veras nos dijo anoche que eramos
     unos barbaros holgazanes.

     —­Que viviamos como los beduinos, tomando el sol. 75

     —­Que viviamos con la imaginacion.

     —­Eso es:  que viviamos con la imaginacion.

     —­Y que esta ciudad era lo mismito que las de Marruecos.

[5] —­Hombre, no hay paciencia para oir eso. ?Donde
     habra visto el (como no sea en Paris) una calle semejante
     a la del Condestable, que presenta un frente de siete casas
     alineadas, todas magnificas, desde la de dona Perfecta a la
     de Nicolasito Hernandez?...  Se figuran estos canallas
[10] que uno no ha visto nada, ni ha estado en Paris....

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