guerras del Emperador, las de Felipe contra herejes...
[10] ?Pero esta usted malo? ?Que le pasa a usted?... Pues,
si, teologos eminentes, bravos guerreros, conquistadores,
santos, obispos, poetas, politicos, toda suerte de hombres
esclarecidos florecieron en esta humilde tierra del ajo...
No, no hay en la cristiandad pueblo mas ilustre que el
[15] nuestro. Sus virtudes y sus glorias llenan toda la historia
patria y aun sobra algo... Vamos, veo que lo que usted
tiene es sueno: buenas noches... Pues, si, no cambiaria
la gloria de ser hijo de esta noble tierra por todo el oro del
mundo. Augusta llamaronla los antiguos, augustisima la
[20] llamo yo ahora, porque ahora, como entonces, la hidalguia,
la generosidad, el valor, la nobleza, son patrimonio de ella...
Con que buenas noches, querido Pepe... se me
figura que usted no esta bueno. ?Le ha hecho dano la
cena?... Razon tiene Alonzo Gonzalez de Bustamante
[25] en su Floresta amena al decir que los habitantes de Orbajosa
bastan por si solos para dar grandeza y honor a un reino.
?No lo cree usted asi?
—iOh! si, senor, sin
duda ninguna—repuso Pepe Rey,
dirigiendose bruscamente a su cuarto.
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XI
=La discordia crece=
En los dias sucesivos Rey hizo conocimiento con varias personas de la poblacion y visito el Casino, trabando amistades con algunos individuos de los que pasaban la vida en las salas de aquella corporacion.
[5] Pero la juventud de Orbajosa no vivia constantemente
alli, como podra suponer
la malevolencia. Veianse por las
tardes en la esquina
de la catedral y en la plazoleta formada
por el cruce de las
calles del Condestable y la Triperia,
algunos caballeros que
gallardamente envueltos en sus capas
[10] estaban como de centinela viendo pasar la gente.
Si el
tiempo era bueno, aquellas
eminentes lumbreras de la cultura
urbsaugustense
se dirigian, siempre con la indispensable
capita, al titulado
paseo de las Descalzas, el cual se componia
de dos hileras de tisicos
olmos y algunas retamas descoloridas.
[15] Alli la brillante pleyade atisbaba a las ninas
de
D. Fulano o de D. Perencejo,
que tambien habian ido a
paseo, y la tarde se
pasaba regularmente. Entrada la
noche, el Casino se
llenaba de nuevo, y mientras una parte
de los socios entregaba
su alto entendimiento a las delicias
[20] del monte, los otros leian periodicos, y los
mas discutian en
la sala del cafe sobre
asuntos de diversa indole, como
politica, caballos,
toros, o bien sobre chismes locales. El
resumen de todos los
debates era siempre la supremacia de
Orbajosa y de sus habitantes
sobre los demas pueblos y
[25] gentes de la tierra.


