Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­No, bien se que eres un buen muchacho—­dijo dona
[25] Perfecta, observando el semblante afectadamente serio e
     inmutable del canonigo, que parecia tener por cara una
     mascara de carton.—­Pero, hijo, de pensar las cosas a
     manifestarlas asi con cierto desparpajo, hay una distancia
     que el hombre prudente y comedido no debe salvar nunca.
[30] Bien se que tus ideas son... no te enfades; si te enfadas,
     me callo... digo que una cosa es tener ideas religiosas
     y otra manifestarlas...  Me guardare muy bien de vituperarte
     porque creas que no nos crio Dios a su imagen y
     semejanza, sino que descendemos de los micos; ni porque
     niegues la existencia del alma, asegurando que esta es una 58
     droga como los papelillos de magnesia o de ruibarbo que se
     venden en la botica....

—­Senora, por Dios...—­exclamo Pepe con disgusto.—­Veo [5] que tengo muy mala reputacion en Orbajosa.

     Los demas seguian guardando silencio.

     —­Pues decia que no te vituperare por esas ideas... 
     Ademas de que no tengo derecho a ello, si me pusiera a
     disputar contigo, tu, con tu talentazo descomunal, me confundirias
[10] mil veces... no, nada de eso.  Lo que digo es
     que estos pobres y menguados habitantes de Orbajosa son
     piadosos y buenos cristianos, si bien ninguno de ellos sabe
     filosofia alemana; por lo tanto no debes despreciar publicamente
     sus creencias.

[15] —­Querida tia—­dijo el ingeniero con gravedad.—­Ni yo
     he despreciado las creencias de nadie, ni yo tengo las ideas
     que usted me atribuye.  Quizas haya estado un poco irrespetuoso
     en la iglesia; soy algo distraido.  Mi entendimiento
     y mi atencion estaban fijos en la obra arquitectonica, y
[20] francamente no adverti... pero no era esto motivo para que
     el senor obispo intentase echarme a la calle, y usted me
     supusiera capaz de atribuir a un papelillo de la botica las
     funciones del alma.  Puedo tolerar eso como broma, nada
     mas que como broma.

[25] Pepe Rey sentia en su espiritu excitacion tan viva, que
     a pesar de su mucha prudencia y mesura no pudo disimularla.

     —­Vamos, veo que te has enfadado—­dijo dona Perfecta,
     bajando los ojos y cruzando las manos.—­iTodo sea por
[30] Dios!  Si hubiera sabido que lo tomabas asi, no te habria
     dicho nada.  Pepe, te ruego que me perdones.

Al oir esto y al ver la actitud sumisa de su bondadosa tia, Pepe se sintio avergonzado de la dureza de sus anteriores palabras, y procuro serenarse.  Sacole de su embarazosa situacion el venerable Penitenciario, que sonriendo 59 con su habitual benevolencia, hablo de este modo: 

     —­Senora dona Perfecta, es preciso tener tolerancia con
     los artistas... ioh!

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.