Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­Pues no es mas—­anadio la senora,—­sino que cuando
     vuelvas a visitar nuestra hermosa catedral procures estar en
     ella con un poco mas de recogimiento.

[10] —­Pues ?que he hecho yo?

     —­No extrano que tu mismo no conozcas tu falta—­indico
     la senora con aparente jovialidad.—­Es natural; acostumbrado
     a entrar con la mayor desenvoltura en los ateneos,
     clubs, academias y congresos, crees que de la misma manera
[15] se puede entrar en un templo donde esta la Divina Majestad.

     —­Pero senora, dispenseme usted—­dijo Pepe, con gravedad.—­Yo
     he entrado en la catedral con la mayor compostura.

     —­Si no te rino, hombre, si no te rino.  No lo tomes asi,
[20] porque tendre que callarme.  Senores, disculpen ustedes a
     mi sobrino.  No es de extranar un descuidillo, una distraccion...
     ?Cuantos anos hace que no pones los pies en
     lugar sagrado?

     —­Senora, yo juro a usted...  Pero en fin, mis ideas
[25] religiosas podran ser lo que se quiera; pero acostumbro
     guardar la mayor compostura dentro de la iglesia.

     —­Lo que yo aseguro... vamos, si te has de ofender,
     no sigo... lo que aseguro es que muchas personas lo
     notaron esta manana.  Notaronlo los senores de Gonzalez,
[30] dona Robustiana, Serafinita, en fin... con decirte que
     llamaste la atencion del senor obispo...  Su Ilustrisima
     me dio las quejas esta tarde en casa de mis primas.  Dijome
     que no te mando plantar en la calle porque le dijeron que
     eras sobrino mio.

     Rosario contemplaba con angustia el rostro de su primo, 57
     procurando adivinar sus contestaciones antes que las diera.

     —­Sin duda me han tomado por otro.

     —­No... no... fuiste tu...  Pero no vayas a ofenderte,
[5] que aqui estamos entre amigos y personas de confianza. 
     Fuiste tu, yo misma te vi.

     —­iUsted!

     —­Justamente. ?Negaras que te pusiste a examinar las
     pinturas, pasando por un grupo de fieles que estaban oyendo
[10] misa?...  Te juro que me distraje de tal modo con tus
     idas y venidas, que...  Vamos... es preciso que no lo
     vuelvas a hacer.  Luego entraste en la capilla de San Gregorio;
     alzaron en el altar mayor y ni siquiera te volviste
     para hacer una demostracion de religiosidad.  Despues
[15] atravesaste de largo a largo la iglesia, te acercaste al sepulcro
     del Adelantado, pusiste las manos sobre el altar, pasaste
     en seguida otra vez por entre el grupo de los fieles, llamando
     la atencion.  Todas las muchachas te miraban y tu parecias
     satisfecho de perturbar tan lindamente la devocion y ejemplaridad
[20] de aquella buena gente.

     —­iDios mio! iTodo lo que he hecho!...—­exclamo
     Pepe, entre enojado y risueno.—­Soy un monstruo y ni
     siquiera lo sospechaba.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.