Era uno de esos chiquillos precoces
a quienes la indulgente
[30] Universidad lanza antes de tiempo a las arduas
luchas del
mundo, haciendoles creer que son hombres porque
son 52
doctores. Tenia Jacintito semblante agraciado
y carilleno,
con mejillas de rosa como una muchacha, y era
rechoncho
de cuerpo, de estatura pequena, tirando un poco
a pequenisima,
[5] y sin mas pelo de barba que el suave bozo que
lo
anunciaba. Su edad excedia poco de los veinte
anos.
Habiase educado desde la ninez bajo la direccion
de su
excelente y discreto tio, con lo cual dicho se
esta que el
tierno arbolito no se torcio al crecer.
Una moral severa le
[10] mantenia constantemente derecho, y en el cumplimiento
de sus deberes escolasticos apenas tenia pero.
Concluidos
los estudios universitarios con aprovechamiento
asombroso,
pues no hubo clase en que no ganase las mas eminentes
notas, empezo a trabajar, prometiendo con su
aplicacion y
[15] buen tino para la abogacia perpetuar en el foro
el lozano
verdor de los laureles del aula.
A veces era travieso
como un nino, a veces formal como
un hombre. En verdad,
en verdad, que si a Jacintito no le
gustaran un poco, y
aun un mucho, las lindas muchachas,
[20] su buen tio le creeria perfecto. No dejaba
de sermonearle
a todas horas, apresurandose
a cortarle los audaces vuelos;
pero ni aun esta inclinacion
mundana del jovenzuelo lograba
enfriar el mucho amor
que nuestro buen canonigo tenia al
encantador retono de
su cara sobrina Maria Remedios.
[25] En tratandose del abogadillo, todo cedia.
Hasta las graves
y metodicas practicas
del buen sacerdote se alteraban
siempre que se tratase
de algun asunto referente a su
precoz pupilo.
Aquel metodo riguroso y fijo como un
sistema planetario,
solia perder su equilibrio cuando Jacintito
[30] estaba enfermo o tenia que hacer un viaje. iInutil
celibato
el de los clerigos!
Si el Concilio de Trento les prohibe
tener hijos, Dios, no
el Demonio, les da sobrinos para que
conozcan los dulces
afanes de la paternidad.
Examinadas imparcialmente
las cualidades de aquel aprovechado
nino, era imposible
desconocer que no carecia de 53
merito. Su caracter
era por lo comun inclinado a la honradez,
y las acciones nobles
despertaban franca admiracion
en su alma. Respecto
a sus dotes intelectuales y a su saber
[5] social, tenia todo lo necesario para ser con
el tiempo una
notabilidad de estas
que tanto abundan en Espana; podia
ser lo que a todas horas
nos complacemos en llamar hiperbolicamente
un distinguido patricio
o un eminente hombre publico,
especies que por su
mucha abundancia apenas son apreciadas
[10] en su justo valor. En aquella tierna edad


