Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­Pepe, que sabe tanto y ha de entender de arboles—­afirmo
[20] dona Perfecta,—­te ensenara como se hacen los
     ingertos.  A ver que opina el de esos peralitos que se van
     a trasplantar.

     —­Ven, ven—­dijo Rosarito desde fuera.

     Llamaba a su primo con impaciencia.  Ambos desaparecieron
[25] entre el follaje.  Dona Perfecta les vio alejarse, y
     despues se ocupo del loro.  Mientras le renovaba la comida,
     dijo en voz muy baja, con ademan pensativo: 

     —­iQue despegado es!  Ni siquiera le ha hecho una
     caricia al pobre animalito.

[30] Luego en voz alta anadio, creyendo en la posibilidad de
     ser oida por su cunado: 

     —­Cayetano, ?que te parece el sobrino?... iCayetano!

     Sordo grunido indico que el anticuario volvia al conocimiento
     de este miserable mundo.

     —­Cayetano.... 48

     —­Eso es... eso es...—­murmuro con torpe voz el
     sabio,—­ese caballerito sostendra como todos la opinion
     erronea de que las estatuas de Mundogrande proceden de
[5] la primera inmigracion fenicia.  Yo le convencere....

     —­Pero Cayetano....

     —­Pero Perfecta.... iBah! ?Tambien ahora
     sostendras que he dormido?

—­No, hombre, ique he de sostener yo tal desatino!... [10] ?Pero no me dices que te parece ese joven?

     Don Cayetano se puso la palma de la mano ante la boca
     para bostezar mas a gusto, y despues entablo una larga
     conversacion con la senora.  Los que nos han transmitido
     las noticias necesarias a la composicion de esta historia,
[15] pasan por alto aquel dialogo, sin duda porque fue demasiado
     secreto.  En cuanto a lo que hablaron el ingeniero y
     Rosarito en la huerta aquella tarde, parece evidente que no es
     digno de mencion.

     En la tarde del siguiente dia ocurrieron, si, cosas que no
[20] deben pasarse en silencio, por ser de la mayor gravedad. 
     Hallabanse solos ambos primos a hora bastante avanzada
     de la tarde, despues de haber discurrido por distintos
     parajes de la huerta, atentos el uno al otro y sin tener alma
     ni sentidos mas que para verse y oirse.

[25] —­Pepe—­decia Rosario,—­todo lo que me has dicho es
     una fantasia, una cantinela de esas que tan bien sabeis
     hacer los hombres de chispa.  Tu piensas que, como soy
     lugarena, creo cuanto me dicen.

     —­Si me conocieras, como yo creo conocerte a ti, sabrias
[30] que jamas digo sino lo que siento.  Pero dejemonos de
     sutilezas tontas y de argucias de amantes que no conducen
     sino a falsear los sentimientos.  Yo no hablare contigo mas
     lenguaje que el de la verdad. ?Eres acaso una senorita
     a quien he conocido

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.