Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­Tu vienes de otra parte, de otro mundo, donde las
     personas son muy listas, muy sabias, y tienen unas maneras
     finas y un modo de hablar ingenioso, y una figura...
[5] puede ser que no me explique bien.  Quiero decir que
     estas habituado a vivir entre una sociedad escogida; sabes
     mucho...  Aqui no hay lo que tu necesitas; aqui no hay
     gente sabia, ni grandes finuras.  Todo es sencillez, Pepe. 
     Se me figura que te aburriras, que te aburriras mucho, y al
[10] fin tendras que marcharte.

     La tristeza, que era normal en el semblante de Rosarito,
     se mostro con tintas y rasgos tan notorios, que Pepe Rey
     sintio una emocion profunda.

     —­Estas en un error, querida prima.  Ni yo traigo aqui
[15] la idea que supones, ni mi caracter ni mi entendimiento
     estan en disonancia con los caracteres y las ideas de aqui. 
     Pero vamos a suponer por un momento que lo estuvieran.

     —­Vamos a suponerlo....

     —­En ese caso, tengo la firme conviccion de que entre tu
[20] y yo, entre nosotros dos, querida Rosario, se establecera
     una armonia perfecta.  Sobre esto no puedo enganarme. 
     El corazon me dice que no me engano.

     Rosarito se ruborizo; pero esforzandose en hacer huir
     su sonrojo con sonrisas y miradas dirigidas aqui y alli, dijo: 

[25] —­No vengas ahora con artificios.  Si lo dices porque yo
     he de encontrar siempre bien todo lo que digas, tienes
     razon.

     —­Rosario—­exclamo el joven.—­Desde que te vi, mi
     alma se sintio llena de una alegria muy viva... he sentido
[30] al mismo tiempo un pesar, el de no haber venido antes a
     Orbajosa.

—­Eso si que no lo he de creer—­dijo ella, afectando jovialidad para encubrir medianamente su emocion.—?Tan pronto?...  No vengas ahora con palabrotas...  Mira, Pepe, yo soy una lugarena; yo no se hablar mas que cosas 47 vulgares; yo no se frances; yo no me visto con elegancia; yo apenas se tocar el piano; yo....

—­iOh, Rosario!—­exclamo con ardor el joven.—­Dudaba [5] que fueses perfecta; ahora ya se que lo eres.

Entro de subito la madre.  Rosarito, que nada tenia que contestar a las ultimas palabras de su primo, conocio, sin embargo, la necesidad de decir algo, y mirando a su madre, hablo asi: 

[10] —­iAh! se me habia olvidado poner la comida al loro.

     —­No te ocupes de eso ahora. ?Para que os estais ahi? 
     Lleva a tu primo a dar un paseo por la huerta.

     La senora se sonreia con bondad maternal, senalando a
     su sobrino la frondosa arboleda que tras los cristales
[15] aparecia.

     —­Vamos alla—­dijo Pepe levantandose.

     Rosarito se lanzo como un pajaro puesto en libertad hacia
     la vidriera.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.