Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­Gracias—­repuso el presbitero visiblemente
     contrariado.—?Ahora salimos con esa?  Bien se yo, bien
     sabemos todos que las ideas que usted ha sustentado son las
     suyas.  No podia ser de otra manera.  Usted es el hombre
[10] del siglo.  No puede negarse que su entendimiento es prodigioso,
     verdaderamente prodigioso.  Mientras usted
     hablaba, yo, lo confieso ingenuamente, al mismo tiempo que en
     mi interior deploraba error tan grande, no podia menos de
     admirar lo sublime de la expresion, la prodigiosa facundia,
[15] el metodo sorprendente de su raciocinio, la fuerza de los
     argumentos.... iQue cabeza, senora dona Perfecta, que
     cabeza la de este joven sobrino de usted!  Cuando estuve
     en Madrid y me llevaron al Ateneo, confieso que me quede
     absorto al ver el asombroso ingenio que Dios ha dado a los
[20] ateos y protestantes.

     —­Sr.  D. Inocencio—­dijo dona Perfecta, mirando
     alternativamente a su sobrino y a su amigo,—­creo que usted al
     juzgar a este chico, traspasa los limites de la benevolencia.... 
     No te enfades, Pepe, ni hagas caso de lo que digo,
[25] porque yo ni soy sabia ni filosofa, ni teologa; pero me
     parece que el senor D. Inocencio acaba de dar una prueba
     de su gran modestia y caridad cristiana, negandose a
     apabullarte, como podia hacerlo, si hubiese querido.

     —­iSenora, por Dios!—­dijo el eclesiastico.

[30] —­El es asi—­anadio la senora.—­Siempre haciendose la
     mosquita muerta....  Y sabe mas que los siete doctores.
     iAy, Sr.  D. Inocencio, que bien le sienta a usted el nombre
     que tiene!  Pero no se nos venga aca con humildades
     importunas.  Si mi sobrino no tiene pretensiones....  Si
     el sabe lo que le han ensenado y nada mas....  Si ha 41
     aprendido el error, ?que mas puede desear sino que usted
     le ilustre y le saque del infierno de sus falsas doctrinas?

     —­Justamente, no deseo otra cosa, sino que el senor
[5] Penitenciario me saque....—­murmuro Pepe,
     comprendiendo que, sin quererlo, se habia metido en un laberinto.

     —­Yo soy un pobre clerigo que no sabe mas que la ciencia
     antigua—­repuso D. Inocencio.—­Reconozco el inmenso
     valor cientifico mundano del Sr.  D. Jose, y ante tan brillante
[10] oraculo, callo y me postro.

     Diciendo esto, el canonigo cruzaba ambas manos sobre
     el pecho, inclinando la cabeza.  Pepe Rey estaba un si es
     no es turbado a causa del giro que diera su tia a una vana
     disputa festiva en la que tomo parte tan solo por acalorar
[15] un poco la conversacion.  Creyo lo mas prudente poner
     punto en tan peligroso tratado, y con este fin dirigio una
     pregunta al Sr.  D. Cayetano, cuando este, despertando del
     vaporoso letargo que tras los postres le sobrevino, ofrecia a
     los comensales los indispensables palillos clavados en un
[20] pavo de porcelana que hacia la rueda.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.