Bunsen, un hilo inductor y una aguja imantada. Ya no hay
mas multiplicaciones de panes y peces que las que hace la
[25] industria con sus moldes y maquinas y las de la imprenta,
que imita a la Naturaleza sacando de un solo tipo millones
de ejemplares. En suma, senor canonigo de mi alma, se
han corrido las ordenes para dejar cesantes a todos los
absurdos, falsedades, ilusiones, ensuenos, sensiblerias y
[30] preocupaciones que ofuscan el entendimiento del hombre.
Celebremos el suceso.
Cuando concluyo de hablar,
en los labios del canonigo
retozaba una sonrisilla,
y sus ojos habian tomado animacion
extraordinaria.
D. Cayetano se ocupaba en dar diversas
formas, ora romboides,
ora prismaticas, a una bolita de pan. 39
Pero dona Perfecta estaba
palida y fijaba sus ojos en el
canonigo con insistencia
observadora. Rosarito
contemplaba llena de
estupor a su primo. Este se inclino hacia
[5] ella, y al oido le dijo disimuladamente en voz
muy baja:
—No me hagas
caso, primita. Digo estos disparates
para sulfurar al senor
canonigo.
VII
=La desavenencia crece=
—Puede que
creas—indico dona Perfecta con ligero
acento de vanidad,—que
el senor D. Inocencio se va a
[10] quedar callado sin contestarte a todos y cada
uno de esos
puntos.
—iOh, no!—exclamo el canonigo, arqueando las cejas.
—No medire
yo mis escasas fuerzas con adalid tan valiente
y al mismo tiempo tan
bien armado. El Sr. D. Jose lo
[15] sabe todo, es decir, tiene a su disposicion todo
el arsenal
de las ciencias exactas.
Bien se que la doctrina que
sustenta es falsa; pero
yo no tengo talento ni elocuencia para
combatirla. Emplearia
yo las armas del sentimiento; emplearia
argumentos teologicos,
sacados de la revelacion, de
[20] la fe, de la palabra divina; pero iay! el Sr.
D. Jose, que
es un sabio eminente,
se reiria de la teologia, de la fe, de
la revelacion, de los
santos profetas, del Evangelio. Un
pobre clerigo ignorante,
un desdichado que no sabe matematicas,
ni filosofia alemana
en que hay aquello de yo y no
[25] yo, un pobre domine que no sabe mas que la
ciencia de Dios
y algo de poetas latinos,
no puede entrar en combate con
estos bravos corifeos.
Pepe Rey prorrumpio en francas risas.
—Veo que
el Sr. D. Inocencio—dijo,—ha
tomado
[30] por lo serio estas majaderias que he dicho.
Vaya, senor
canonigo, vuelvanse
canas las lanzas y todo se acabo. 40
Seguro estoy de que
mis verdaderas ideas y las de usted
no estan en desacuerdo.
Usted es un varon piadoso e
[5] instruido. Aqui el ignorante soy yo.
Si he querido
bromear, dispensenme
todos: yo soy asi.


