Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     —­Poco a poco—­dijo el canonigo, extendiendo la mano
     y dando paz a la boca por breve rato para que, hablando,
     descansase del mascar.—­Alto alla:  no venga usted aqui
     haciendose el modesto, Sr.  D. Jose, que hartos estamos de 36
     saber lo muchisimo que usted vale, la gran fama de que
     goza y el papel importantisimo que desempenara donde
     quiera que se presente.  No se ven hombres asi todos los
[5] dias.  Pero ya que de este modo ensalzo los meritos de
     usted....

     Detuvose para seguir comiendo, y luego que la sin hueso
     quedo libre, continuo asi: 

     —­Ya que de este modo ensalzo los meritos de usted,
[10] permitaseme expresar otra opinion con la franqueza que es
     propia de mi caracter.  Si, Sr.  D. Jose:  si, Sr.  D. Cayetano;
     si, senora y nina mias; la ciencia, tal como la estudian y la
     propagan los modernos, es la muerte del sentimiento y de
     las dulces ilusiones.  Con ella la vida del espiritu se amengua;
[15] todo se reduce a reglas fijas, y los mismos encantos
     sublimes de la Naturaleza desaparecen.  Con la ciencia
     destruyese lo maravilloso en las artes, asi como la fe en el
     alma.  La ciencia dice que todo es mentira y todo lo quiere
     poner en guarismos y rayas, no solo maria ac terras, donde
[20] estamos nosotros, sino tambien caelumque profundum, donde
     esta Dios...  Los admirables suenos del alma, su arrobamiento
     mistico; la inspiracion misma de los poetas, mentira. 
     El corazon es una esponja, el cerebro una gusanera.

Todos rompieron a reir, mientras el daba paso a un trago [25] de vino.

—­Vamos, ?me negara el Sr.  D. Jose—­anadio el sacerdote—­que la ciencia, tal como se ensena y se propaga hoy, va derecho a hacer del mundo y del genero humano una gran maquina?

[30] —­Eso segun y conforme—­dijo D. Cayetano.—­Todas
     las cosas tienen su pro y su contra.

     —­Tome usted mas ensalada, senor Penitenciario—­dijo
     dona Perfecta.—­Esta cargadita de mostaza, como a usted
     le gusta.

     Pepe Rey no gustaba de entablar vanas disputas, ni era 37
     pedante, ni alardeaba de erudito, mucho menos ante mujeres
     y en reuniones de confianza; pero la importuna verbosidad
     agresiva del canonigo necesitaba, segun el, un correctivo.
[5] Para darselo le parecio mal sistema exponer ideas que,
     concordando con las del canonigo, halagasen a este, y decidio
     manifestar las opiniones que mas contrariaran y mas
     acerbamente mortificasen al mordaz Penitenciario.

—­Quieres divertirte conmigo—­dijo para si.—­Veras [10] que mal rato te voy a dar.

     Y luego anadio en voz alta: 

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