Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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burlabase de la religion;
     entraba en la iglesia fumando y con el sombrero
     puesto; no respetaba nada, y para el no habia en el mundo
[10] pudor, ni virtudes, ni alma, ni ideal, ni fe, sino tan solo
     teodolitos, escuadras, reglas, maquinas, niveles, picos y
     azadas. ?Que tal?  En honor de la verdad, debo decir que
     en sus conversaciones conmigo, siempre disimulo tales ideas,
     sin duda por miedo a ser destrozado por la metralla de mis
[15] argumentos; pero de publico se refieren de el mil cuentos
     de herejias y estupendos desafueros.”

     “No puedo seguir, querido, porque en este momento
     siento tiros de fusileria.  Como no me entusiasman los
     combates, ni soy guerrero, el pulso me flaquea un tantico.
[20] Ya le impondra a usted de ciertos pormenores de esta guerra
     su afectisimo, etc., etc.”

     22 de Abril.

     “Mi inolvidable amigo:  Hoy hemos tenido una sangrienta
     refriega en las inmediaciones de Orbajosa.  La gran
     partida levantada en Villahorrenda ha sido atacada por las
[25] tropas con gran coraje.  Ha habido muchas bajas por una
     y otra parte.  Despues se dispersaron los bravos guerrilleros;
     pero van muy envalentonados, y quiza oiga usted
     maravillas.  Mandalos, a pesar de estar herido en un brazo,
     no se sabe como ni cuando, Cristobal Caballuco, hijo de
[30] aquel egregio Caballuco que usted conocio en la pasada
     guerra.  Es el caudillo actual de grandes condiciones para
     el mando, y ademas honrado y sencillo.  Como al fin hemos
     de presenciar un arreglito amistoso, presumo que Caballuco 223
     sera general del ejercito espanol, con lo cual uno y otro
     ganaran mucho.”

     “Yo deploro esta guerra, que va tomando proporciones
[5] alarmantes; pero reconozco que nuestros bravos campesinos
     no son responsables de ella, pues han sido provocados
     al cruento batallar por la audacia del Gobierno; por la
     desmoralizacion de sus sacrilegos delegados; por la sana
     sistematica con que los representantes del Estado atacan lo
[10] mas venerando que existe en la conciencia de los pueblos,
     la fe religiosa y el acrisolado espanolismo, que por fortuna
     se conservan en lugares no infestados aun de la asoladora
     pestilencia.  Cuando a un pueblo se le quiere quitar su
     alma para infundirle otra; cuando se le quiere descastar,
[15] digamoslo asi, mudando sus sentimientos, sus costumbres,
     sus ideas, es natural que ese pueblo se defienda, como el
     que en mitad de solitario camino se ve asaltado de infames
     ladrones.  Lleven a las esferas del Gobierno el espiritu y
     la pura salutifera substancia de mi obra de los Linajes
[20] (perdoneme usted la inmodestia), y entonces no habra
     guerras.”

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