—Ya entiendo—repitio
dona Perfecta con una especie
de bramido.
Rosario cayo exanime al suelo y perdio el conocimiento.
—Bajemos—dijo dona Perfecta sin hacer caso del desmayo [10] de su hija.
Las dos mujeres se deslizaron por la escalera como dos culebras. Las criadas y el criado estaban en la galeria sin saber que hacer. Dona Perfecta paso por el comedor a la huerta, seguida de Maria Remedios.
[15] —Afortunadamente tenemos ahi a Ca...
Ca... Caballuco
—dijo la
sobrina del canonigo.
—?Donde?
—En la huerta
tambien... Sal... sal... salto la
tapia.
[20] Dona Perfecta exploro la obscuridad con sus ojos
llenos
de ira. El rencor
les daba la singular videncia de la raza
felina.
—Alli veo un bulto—dijo.—Va hacia las adelfas.
—Es el—grito Remedios.—Pero alla aparece Ramos... [25] iRamos!
Distinguieron perfectamente la colosal figura del Centauro.
—iHacia las adelfas!... iRamos, hacia las adelfas!...
Dona Perfecta adelanto algunos
pasos. Su voz ronca,
que vibraba con acento terrible, disparo estas
palabras:
[30] —Cristobal, Cristobal... imatale!
Oyose un tiro. Despues otro.
220
XXXII
FINAL
De D. Cayetano Polentinos a un su amigo de Madrid
Orbajosa 21 de Abril.
“Querido amigo: Envieme
usted sin tardanza la edicion
de 1562 que dice ha encontrado entre los libros
de la testamentaria
de Corchuelo. Pago ese ejemplar a cualquier
precio. Hace tiempo que lo busco inutilmente,
y me tendre
[5] por mortal virtuosisimo poseyendolo. Ha
de hallar usted
en el colophon un casco con emblema sobre la
palabra Tractado,
y la X de la fecha MDLXII ha de tener el rabillo
torcido. Si en efecto concuerdan estas senas
con el ejemplar,
pongame usted un parte telegrafico, porque estoy
muy
[10] inquieto... aunque ahora me acuerdo de que el
telegrafo,
con motivo de estas importunas y fastidiosas
guerras, no
funciona. A correo vuelto espero la contestacion.”
“Pronto, amigo
mio, pasare a Madrid con objeto de
imprimir este tan esperado
trabajo de los Linajes de Orbajosa.
[15] Agradezco a usted su benevolencia, mi querido
amigo;
pero no puedo admitirla
en lo que tiene de lisonja. No
merece mi trabajo, en
verdad, los pomposos calificativos
con que usted lo encarece;
es obra de paciencia y estudio,
monumento tosco, pero
solido y grande, que elevo a las
[20] grandezas de mi amada patria. Pobre y feo
en su hechura,
tiene de noble la idea
que lo ha engendrado, la cual no es
otra que convertir los
ojos de esta generacion descreida y
soberbia hacia los maravillosos
hechos y acrisoladas virtudes


