Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­Pues me marchare.

[15] —­Menos.  Yo te ensenare los deberes de hija que has
     olvidado.

     —­Pues huire; el me llevara consigo.

     —?Te lo ha dicho, te lo ha aconsejado, te lo ha mandado?
     —­pregunto la madre, lanzando estas palabras como rayos
[20] sobre su hija.

—­Me lo aconseja...  Hemos concertado casarnos.  Es preciso, mama, mama mia querida.  Yo la amare a usted ...  Conozco que debo amarla...  Me condenare si no la amo.

[25] Se retorcia los brazos, y cayendo de rodillas, beso los
     pies a su madre.

     —­iRosario, Rosario!—­exclamo dona Perfecta con terrible
     acento.—­Levantate.

     Hubo una pequena pausa.

[30] —?Ese hombre, te ha escrito?

     —­Si.

     —?Le has vuelto a ver despues de aquella noche?

     —­Si.

     —­iY tu!...

     —­Yo tambien... iOh! senora. ?Por que me mira 218
     usted asi?  Usted no es mi madre.

     —­Ojala no.  Gozate en el dano que me haces.  Me
     matas, me matas sin remedio—­grito la senora con indecible
[5] agitacion.—­Dices que ese hombre...

—­Es mi esposo...  Yo sere suya, protegida por la ley ...  Usted no es mujer... ?Por que me mira usted de ese modo que me hace temblar?  Madre, madre mia, no me condene usted.

[10] —­Ya tu te has condenado; basta.  Obedeceme y te perdonare
     ...  Responde:  ?cuando recibiste cartas de ese
     hombre?

     —­Hoy.

—­iQue traicion! iQue infamia!—­exclamo la madre, [15] antes bien rugiendo que hablando.—?Esperabais veros?

     —­Si.

     —?Cuando?

     —­Esta noche.

     —?Donde?

[20] —­Aqui, aqui.  Todo lo confieso, todo.  Se que es un
     delito...  Soy una infame; pero usted, que es mi madre,
     me sacara de este infierno.  Consienta usted...  Digame
     usted una palabra, una sola.

     —­iEse hombre aqui, en mi casa!—­grito dona Perfecta,
[25] dando algunos pasos que parecian saltos hacia el centro de
     la habitacion.

     Rosario la siguio de rodillas.  En el mismo instante oyeronse
     tres golpes, tres estampidos, tres canonazos.  Era el
     corazon de Maria Remedios que tocaba a la puerta, agitando
[30] la aldaba.  La casa se estremecia con temblor pavoroso. 
     Madre e hija se quedaron como estatuas.

Bajo a abrir un criado, y poco despues en la habitacion de dona Perfecta entro Maria Remedios, que no era mujer, sino un basilisco envuelto en un manton.  Su rostro, encendido 219 por la ansiedad, despedia fuego.

     —–­Ahi esta, ahi esta—­dijo al entrar.—­Se ha metido en
     la huerta por la puertecilla condenada...

[5] Tomaba aliento a cada silaba.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.