Sus costumbres intachables,
y aquella bondad publica que
[15] hemos observado en ella desde el momento de su
aparicion
en nuestro relato, eran
causa de su gran prestigio en Orbajosa.
Sostenia ademas relaciones
con excelentes damas de
Madrid, y por este medio
consiguio la destitucion de su
sobrino. Ahora,
en el momento presente de nuestra historia,
[20] la hallamos sentada junto al pupitre, que es
el confidente
unico de sus planes
y el depositario de sus cuentas
numericas con los aldeanos,
y de sus cuentas morales con
Dios y la sociedad.
Alli escribio las cartas que trimestralmente
recibia su hermano;
alli redactaba las esquelitas
[25] para incitar al juez y al escribano a que embrollaran
los
pleitos de Pepe Rey;
alli armo el lazo en que este perdiera
la confianza del Gobierno;
alli conferenciaba largamente
con D. Inocencio.
Para conocer el escenario de otras
acciones cuyos efectos
hemos visto, seria preciso seguirla al
[30] palacio episcopal y a varias casas de familias
amigas.
No sabemos como hubiera
sido dona Perfecta amando.
Aborreciendo tenia la
inflamada vehemencia de un angel tutelar
del odio y de la discordia
entre los hombres. Tal es el
resultado producido
en un caracter duro y sin bondad nativa
por la exaltacion religiosa,
cuando esta, en vez de nutrirse 215
de la conciencia y de
la verdad revelada en principios tan
sencillos como hermosos,
busca su savia en formulas estrechas
que solo obedecen a
intereses eclesiasticos. Para que
[5] la mojigateria sea inofensiva, es preciso que
exista en corazones
muy puros. Es verdad
que aun en este caso es infecunda
para el bien. Pero
los corazones que han nacido sin
la serafica limpieza
que establece en la tierra un Limbo prematuro,
cuidan bien de no inflamarse
mucho con lo que ven
[10] en los retablos, en los coros, en los locutorios
y en las
sacristias, si antes
no han elevado en su propia conciencia un
altar, un pulpito y
un confesonario.
La senora, dejando a
ratos la escritura, pasaba a la pieza
inmediata donde estaba
su hija. A Rosarito se le habia
[15] mandado que durmiera; pero ella, precipitada
ya por el
despenadero de la desobediencia,
velaba.
—?Por que no
duermes?—le pregunto su madre.—Yo
no pienso acostarme
en toda la noche. Ya sabes que Caballuco
se ha llevado los hombres
que teniamos aqui. Puede
[20] suceder cualquier cosa, y yo vigilo....
Si yo no vigilara,
?que seria de ti y de
mi?...
—?Que hora es?—pregunto la muchacha.
—Pronto sera
media noche.... Tu no tendras miedo
... pero yo lo tengo.
[25] Rosarito temblaba, y todo indicaba en ella la
mas negra
congoja. Sus ojos
se dirigian al cielo como cuando se
quiere orar; miraban
luego a su madre, expresando un vivo
terror.


