Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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El Centauro subio, no sin dificultad.  Monto a caballo breve instante sobre el muro, y despues desaparecio entre la negra espesura de los arboles.  Maria Remedios corrio 213 desalada hacia la calle del Condestable, y cogiendo el aldabon de la puerta principal, llamo... llamo tres veces con toda el alma y la vida.

XXXI

Dona Perfecta

[5] Ved con cuanta tranquilidad se consagra a la escritura la
     senora dona Perfecta.  Penetrad en su cuarto, a pesar de lo
     avanzado de la hora, y la sorprendereis en grave tarea,
     compartido su espiritu entre la meditacion y unas largas y
     concienzudas cartas que traza a ratos con segura pluma y
[10] correctos perfiles.  Dale de lleno en el rostro y busto y manos
     la luz del quinque, cuya pantalla deja en dulce penumbra
     el resto de la persona y la pieza casi toda.  Parece una
     figura luminosa evocada por la imaginacion en medio de las
     vagas sombras del miedo.

[15] Es extrano que hasta ahora no hayamos hecho una afirmacion
     muy importante, y es que dona Perfecta era hermosa,
     mejor dicho, era todavia hermosa, conservando en su semblante
     rasgos de acabada belleza.  La vida del campo, la falta
     absoluta de presuncion, el no vestirse, el no acicalarse, el
[20] odio a las modas, el desprecio de las vanidades cortesanas
     eran causa de que su nativa hermosura no brillase o brillase
     muy poco.  Tambien la desmejoraba la intensa amarillez que
     tenia su rostro, indicando una fuerte constitucion biliosa.

     Negros y rasgados los ojos, fina y delicada la nariz, ancha
[25] y despejada la frente, todo observador la consideraba como
     acabado tipo de la humana figura; pero habia en aquellas
     facciones cierta expresion de dureza y soberbia que era
     causa de antipatia.  Asi como otras personas, aun siendo
     feas, llaman, dona Perfecta despedia.  Su mirar, aun acompanado
[30] de bondadosas palabras, ponia entre ella y las personas
     extranas la infranqueable distancia de un respeto 214
     receloso; mas para las de casa, es decir, para sus deudos,
     parciales y allegados, tenia una singular atraccion.  Era
     maestra en dominar, y nadie la igualo en el arte de hablar

     Su hechura biliosa, y el comercio excesivo con personas
     y cosas devotas, que exaltaban sin fruto ni objeto su imaginacion,
     la habian envejecido prematuramente, y siendo joven
     no lo parecia.  Podria decirse de ella que con sus habitos y
[10] su sistema de vida se habia labrado una corteza, un forro
     petreo, insensible, encerrandose dentro como el caracol en
     su casa portatil.  Dona Perfecta salia pocas veces de su
     concha.

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