Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­Silencio—­dijo Remedios,—­ocultemonos detras de la
     esquina....  Un hombre viene por la calle de la Triperia
[15] Alta.  Es el.

     —­Don Jose....  Le conozco en el modo de andar. 
     Se ocultaron y el hombre paso.

     —­Sigamosle—­dijo Maria Remedios con zozobra.—­
     Sigamosle a corta distancia, Ramos.

[20] —­Senora....

     —­Nada mas sino hasta ver si entra en su casa.

     —­Un minutillo nada mas, dona Remedios.  Despues me
     marchare.

     Anduvieron como treinta pasos, a regular distancia del
[25] hombre que observaban.  La sobrina del Penitenciario se
     detuvo al fin, y pronuncio estas palabras: 

     —­No entra en su casa.

     —­Ira a casa del brigadier.

—­El brigadier vive hacia arriba, y D. Pepe va hacia [30] abajo, hacia casa de la senora.

     —­iDe la senora!—­exclamo Caballuco andando a prisa. 
     Pero se enganaban; el espiado paso por delante de la
     casa de Polentinos, y siguio adelante.

     —?Ve usted como no?

     —­Senor Ramos, sigamosle—­dijo Remedios, oprimiendo 212
     convulsamente la mano del Centauro.—­Tengo una corazonada.

     —­Pronto hemos de saberlo, porque el pueblo se acaba.

[5] —­No vayamos tan de prisa... puede vernos....  Lo
     que yo pense, Sr.  Ramos; va a entrar por la puerta condenada
     de la huerta.

     —­iSenora, usted se ha vuelto loca!

     —­Adelante, y lo veremos.

[10] La noche era obscura y no pudieron los observadores precisar
     donde habia entrado el Sr. de Rey; pero cierto ruido
     de visagras mohosas que oyeron, y la circunstancia de no
     encontrar al joven en todo lo largo de la tapia, les convencieron
     de que se habia metido dentro de la huerta.  Caballuco
[15] miro a su interlocutora con estupor.  Parecia lelo.

     —?En que piensa usted?... ?Todavia duda?

     —?Que debo hacer?—­pregunto el bravo lleno de confusion.—­
     ?Le daremos un susto?...  No se lo que pensara
     la senora.  Digolo, porque esta noche estuve a verla, y me
[20] parecio que la madre y la hija se reconciliaban.

     —­No sea usted bruto.... ?Por que no entra?

     —­Ahora me acuerdo de que los mozos armados ya no
     estan ahi, porque yo les mande salir esta noche.

—­Y aun duda este marmolejo lo que ha de hacer.  Ramos, [25] no sea usted cobarde y entre en la huerta.

     —?Por donde, si han cerrado la puertecilla?

     —­Salte usted por encima de la tapia.... iQue pelmazo! 
     Si yo fuera hombre....

—­Pues arriba....  Aqui hay unos ladrillos gastados [30] por donde suben los chicos a robar fruta.

     —­Arriba pronto.  Yo voy a llamar a la puerta principal
     para que despierte la senora, si es que duerme.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.