“Pero no puede
ser de otra manera. Aqui tienen las
[5] ideas mas anticuadas acerca de la sociedad, de
la religion,
del Estado, de la propiedad.
La exaltacion religiosa que
les impulsa a emplear
la fuerza contra el Gobierno, por
defender una fe que
nadie ha atacado y que ellos no tienen
tampoco, despierta en
su animo resabios feudales, y como
[10] resolverian sus cuestiones por la fuerza bruta
y a sangre y
fuego, degollando a
todo el que no piense como ellos, creen
que no hay en el mundo
quien emplee otros medios.”
“Lejos de ser
mi intento hacer quijotadas en la casa de
esa senora, he procurado
evitarle algunas molestias, de que
[15] no se libraron los demas vecinos. Por mi
amistad con el
brigadier no les han
obligado a presentar, como se mando,
una lista de todos los
hombres de su servidumbre que se
han marchado con la
faccion; y si se le registro la casa,
me consta que fue por
formula; y si le desarmaron los seis
[20] hombres que alli tenia, despues ha puesto otros
tantos y
nada se le ha hecho.
Vea usted a lo que esta reducida mi
hostilidad a la senora.”
“Verdad es que
yo tengo el apoyo de los jefes militares;
pero lo utilizo tan
solo para no ser insultado o maltratado
[25] por esta gente implacable. Mis probabilidades
de exito
consisten en que las
autoridades recientemente puestas por
el jefe militar son
todas amigas. Tomo de ellas mi fuerza
moral y les intimido.
No se si me vere en el caso de cometer
alguna accion violenta;
pero no se asuste usted, que el
[30] asalto y toma de la casa es una pura y loca preocupacion
feudal de su hermana
de usted. La casualidad me ha
puesto en situacion
ventajosa. La ira, la pasion que arde
en mi, me impulsaran
a aprovecharla. No se hasta donde
ire.”
17 de Abril. 209
“La carta de usted
me ha dado un gran consuelo. Si;
puedo conseguir mi objeto,
usando tan solo los recursos de
la ley, eficaces completamente
para esto. He consultado a
las autoridades de aqui,
y todas me confirman en lo que
[5] usted me indica. Estoy contento. Ya
que he inculcado en
el animo de mi prima
la idea de la desobediencia, que sea
al menos al amparo de
las leyes sociales. Hare lo que
usted me manda, es decir,
renunciare a la colaboracion un
poco fea de Pinzon;
destruire la solidaridad aterradora que
[10] estableci con los militares; dejare de envanecerme
con el
poder de ellos; pondre
fin a las aventuras, y en el momento
oportuno procedere con
calma, prudencia y toda la benignidad
posible. Mejor
es asi. Mi coalicion, mitad seria,
mitad burlesca, con
el ejercito, ha tenido por objeto ponerme
[15] al amparo de las brutalidades de los orbajosenses
y de los
criados y deudos de
mi tia. Por lo demas, siempre he
rechazado la idea de
lo que llamamos la intervencion armada.”


