Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     Como todas las personas que tienen importancia o quieren
     darsela, Caballuco mostraba gran reserva.

[25] —­Esta noche, amigo mio, se llevara usted, si quiere, el
     dinero que me han dado para....

     —­Buena falta hace...  Como lo huelan los de tropa
     no me dejaran pasar—­dijo Ramos riendo brutalmente.

     —­Calle usted, hombre...  Ya sabemos que usted pasa
[30] siempre que se le antoja.  Pues no faltaba mas.  Los militares
     son gente de manga ancha... y si se pusieran pesados,
     con un par de duros, ?eh?  Vamos, veo que no viene
     usted mal armado...  No le falta mas que un canon de
     a ocho.  Pistolitas, ?eh?...  Tambien navaja.

     —­Por lo que pueda suceder—­dijo Caballuco, sacando 201
     el arma del cinto y mostrando su horrible hoja.

     —­iPor Dios y la Virgen!—­exclamo Maria Remedios,
     cerrando los ojos y apartando con miedo el rostro.—­Guarde
[5] usted ese chisme.  Me horrorizo solo de verlo.

     —­Si ustedes no lo llevan a mal—­dijo Ramos cerrando
     el arma,—­cenaremos.

     Maria Remedios dispuso todo con precipitacion, para que
     el heroe no se impacientase.

[10] —­Oiga usted una cosa, Sr.  Ramos—­dijo D. Inocencio
     a su huesped cuando se pusieron a cenar.—?Tiene usted
     muchas ocupaciones esta noche?

     —­Algo hay que hacer—­repuso el bravo.—­Esta es la
     ultima noche que vengo a Orbajosa, la ultima.  Tengo que
[15] recoger algunos muchachos que quedan por aqui, y vamos a
     ver como sacamos el salitre y el azufre que esta en casa de
     Cirujeda.

     —­Lo decia—­anadio bondadosamente el cura, llenando
     el plato de su amigo,—­porque mi sobrina quiere que la
[20] acompane usted un momento.  Tiene que hacer no se que
     diligencia y es algo tarde para ir sola.

     —?Va a casa de dona Perfecta?—­pregunto Ramos.—­Alli
     he estado hace un momento; no quise detenerme.

     —?Como esta la senora?

[25] —­Miedosilla.  Esta noche he sacado los seis mozos que
     tenia en la casa.

     —­Hombre:  ?cree usted que no hacen falta alli?—­dijo
     Remedios con zozobra.

     —­Mas falta hacen en Villahorrenda.  Dentro de las
[30] casas se pudre la gente valerosa, ?no es verdad, senor
     canonigo?

     —­Senor Ramos, aquella casa no debe estar nunca sola—­dijo
     el Penitenciario.

     —­Con los criados basta y sobra. ?Pero usted cree, Sr.

     D. Inocencio, que el brigadier se ocupa de asaltar casas 202
     ajenas?

     —­Si; pero bien sabe usted que ese ingeniero de tres mil
     docenas de demonios....

[5] —­Para eso... en la casa no faltan escobas—­manifesto
     Cristobal jovialmente.—­Si al fin y al cabo no tendran
     mas remedio que casarlos...  Despues de lo que ha
     pasado....

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