Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     —­Querida sobrina—­dijo flematicamente el Penitenciario,—­hemos
     hecho todo cuanto en lo humano cabia para
[15] realizar nuestro santo proposito...  Ya no se puede mas. 
     Hemos fracasado, Remedios.  Convencete de ello, y no
     seas terca:  Rosarito no puede ser la mujer de nuestro idolatrado
     Jacintillo.  Tu sueno dorado, tu ideal dichoso que
     un tiempo nos parecio realizable, y al cual consagre yo las
[20] fuerzas todas de mi entendimiento, como buen tio, se ha
     trocado ya en una quimera, se ha disipado como el humo. 
     Entorpecimientos graves, la maldad de un hombre, la pasion
     indudable de la nina y otras cosas que callo, han vuelto las
     cosas del reves.  Ibamos venciendo, y de pronto somos
[25] vencidos. iAy, sobrina mia!  Convencete de una cosa. 
     Hoy por hoy, Jacinto merece mucho mas que esa nina loca.

     —­Caprichos y terquedades—­repuso Maria con displicencia
     bastante irrespetuosa.—­Vaya con lo que sale usted
     ahora, tio.  Pues las grandes cabezas se estan luciendo...
[30] Dona Perfecta con sus sublimidades y usted con sus cavilaciones,
     sirven para cualquier cosa.  Es lastima que Dios me
     haya hecho a mi tan tonta, y dadome este entendimiento de
     ladrillo y argamasa, como dice la senora, porque si asi no
     fuera, yo resolveria la cuestion.

     —?Tu? 191

     —­Si ella y usted me hubieran dejado, resuelta estaria ya.

     —?Con los palos?

—­No asustarse, ni abrir tanto los ojos, porque no se trata [5] de matar a nadie... ivaya!

     —­Eso de los palos—­dijo el canonigo sonriendo,—­es
     como el rascar... ya sabes.

     —­iBah!... diga usted tambien que soy cruel y sanguinaria...
     me falta valor para matar un gusanito; bien lo
[10] sabe usted...  Ya se comprende que no habia yo de
     querer la muerte de un hombre.

     —­En resumen, hija mia, por mas vueltas que le des, el
     Sr.  D. Pepe Rey se lleva la nina.  Ya no es posible evitarlo. 
     El esta dispuesto a emplear todos los medios, incluso la
[15] deshonra.  Si la Rosarito... como nos enganaba con
     aquella carita circunspecta y aquellos ojos celestiales, ?eh?
     ... si la Rosarito, digo, no le quisiera... vamos
     ... todo podria arreglarse; pero iay! le ama como ama el
     pecador al demonio; esta abrasada en criminal fuego; cayo,
[20] sobrina mia, cayo en la infernal trampa libidinosa.  Seamos
     honrados y justos; volvamos la vista de la innoble pareja,
     y no pensemos mas en el uno ni en la otra.

     —­Usted no entiende de mujeres, tio—­dijo Remedios
     con lisonjera hipocresia;—­usted es un santo varon; usted
[25] no comprende que lo de Rosarito no es mas que un caprichillo
     de esos que pasan, de esos que se curan con un par
     de refregones en los morros o media docena de azotes.

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