se llenaban de aquella dulce luz de esperanza. Por esto
era buena y mala, por esto era religiosa y humilde o terrible
y osada, por esto era todo cuanto hay que ser, porque sin 189
tal idea, Maria, que era la encarnacion de su proyecto, no
existiria.
En su fisico, Maria
Remedios no podia ser mas insignificante.
[5] Distinguiase por una lozania sorprendente que
aminoraba
en apariencia el valor
numerico de sus anos, y vestia
siempre de luto, a pesar
de que su viudez era ya cuenta
muy larga.
Habian pasado cinco
dias desde la entrada de Caballuco
[10] en casa del senor Penitenciario. Principiaba
la noche.
Remedios entro con la
lampara encendida en el cuarto de
su tio, y despues de
dejarla sobre la mesa, se sento frente
al anciano, que desde
media tarde permanecia inmovil y
meditabundo en su sillon,
cual si le hubieran clavado en el.
[15] Sus dedos sostenian la barba, arrugando la morena
piel no
rapada en tres dias.
—?Caballuco dijo
que vendria a cenar aqui esta noche?—pregunto
a su sobrina.
—Si, senor, vendra. En estas casas respetables es donde [20] el pobrecito esta mas seguro.
—Pues yo
no las tengo todas conmigo a pesar de la respetabilidad
de mi casa—repuso
el Penitenciario.—iComo
se expone el valiente
Ramos!... Y me han dicho que
en Villahorrenda y su
campina hay mucha gente... que
[25] se yo cuanta gente... ?Que has oido tu?
—Que la tropa esta haciendo unas barbaridades....
—iEs milagro
que esos caribes no hayan registrado mi
casa! Te juro que
si veo entrar uno de los de pantalon
encarnado, me caigo
sin habla.
[30] —iBuenos, buenos estamos!—dijo
Remedios, echando
en un suspiro la mitad
de su alma.—No puedo apartar de
mi mente la tribulacion
en que se encuentra la senora dona
Perfecta... iAy, tio!
debe usted ir alla.
—?Alla esta noche?...
Andan las tropas por las
calles. Figurate
que a un soldadote se le antoja... La
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senora esta bien defendida.
El otro dia registraron la casa
y se llevaron los seis
hombres armados que alli tenia; pero
despues se los han devuelto.
Nosotros no tenemos quien
[5] nos defienda en caso de un atropello.
—Yo he mandado
a Jacinto a casa de la senora para que
la acompane un ratito.
Si Caballuco viene le diremos que
pase tambien por alla...
Nadie me quita de la cabeza
que alguna gran fechoria
preparan esos pillos contra nuestra
[10] amiga. iPobre senora, pobre Rosarito!...
Cuando uno
piensa que esto podia
haberse evitado con lo que propuse a
dona Perfecta hace dos
dias....


