ocurre un fenomeno singular que no deja de ser comun en
la vida, y es que si esta exaltacion del afecto materno no
coincide con la absoluta pureza del corazon y con la honradez
perfecta, suele extraviarse y convertirse en frenesi
[25] lamentable, que puede contribuir como otra cualquiera
pasion desbordada, a grandes faltas y catastrofes.
En Orbajosa, Maria Remedios
pasaba por un modelo de
virtud y de sobrinas:
quizas lo era en efecto. Servia carinosamente
a cuantos la necesitaban;
jamas dio motivo a
[30] hablillas y murmuraciones de mal genero; jamas
se mezclo
en intrigas. Era
piadosa, no sin dejarse llevar a extremos
de mojigateria chocante;
practicaba la caridad; gobernaba
la casa de su tio con
habilidad suprema; era bien recibida,
admirada y obsequiada
en todas partes, a pesar del sofoco
casi intolerable que
producia su continuo afan de suspirar y 188
expresarse siempre en
tono quejumbroso.
Pero en casa de dona
Perfecta, aquella excelente senora
sufria una especie de
capitis diminutio. En tiempos remotos
[5] y muy aciagos para la familia del buen Penitenciario,
Maria
Remedios (si es verdad,
?por que no se ha de decir?) habia
sido lavandera en la
casa de Polentinos. Y no se crea por
esto que dona Perfecta
la miraba con altaneria: nada de
eso. Tratabala
sin orgullo: sentia hacia ella un carino
[10] verdaderamente fraternal; comian juntas; rezaban
juntas;
referianse sus cuitas;
ayudabanse mutuamente en sus caridades
y en sus devociones,
asi como en los negocios de la
casa... ipero fuerza
es decirlo! siempre habia algo,
siempre habia una raya
invisible, pero infranqueable, entre
[15] la senora improvisada y la senora antigua.
Dona Perfecta
tuteaba a Maria, y esta
jamas pudo prescindir de ciertas
formulas. Sentiase
tan pequena la sobrina de D. Inocencio
en presencia de la amiga
de este, que su humildad nativa
tomaba un tinte extrano
de tristeza. Veia que el buen
[20] canonigo era en la casa una especie de consejero
aulico inamovible;
veia a su idolatrado
Jacintillo en familiaridad casi
amorosa con la senorita,
y sin embargo, la pobre madre y
sobrina frecuentaba
la casa lo menos posible. Es preciso
indicar que Maria Remedios
se desenoraba bastante (pase
[25] la palabra) en casa de dona Perfecta, y esto
le era desagradable,
porque tambien en aquel
espiritu suspiron habia,
como en todo lo que
vive, un poco de orgullo... iVer a
su hijo casado con Rosarito;
verle rico y poderoso; verle
emparentado con dona
Perfecta, con la senora!... iAy!
[30] esto era para Maria Remedios la tierra y el cielo,
esta vida
y la otra, el presente
y el mas alla, la totalidad suprema de


