Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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el
epicureo y sibarita junto con el tierno Virgilio, en cuyos
versos se ve palpitar y derretirse el corazon de la inflamada
Dido; Ovidio el narigudo, tan sublime como obsceno y
adulador, junto con Marcial, el tunante lenguaraz y
[20] conceptista; Tibulo el apasionado con Ciceron el grande; el severo
Tito Livio con el terrible Tacito, verdugo de los Cesares;
Lucrecio el panteista; Juvenal, que con la pluma desollaba;
Plauto, el que imagino las mejores comedias de la
antigueedad dando vueltas a la rueda de un molino; Seneca el
[25] filosofo, de quien se dijo que el mejor acto de su vida fue la
muerte; Quintiliano el retorico; Salustio el picaro, que tan
bien habla de la virtud; ambos Plinios, Suetonio y Varron,
en una palabra, todas las letras latinas, desde que
balbucieron su primera palabra con Livio Andronico, hasta que
[30] exhalaron su postrer suspiro con Rutilio.

     Pero haciendo esta inutil, aunque rapida enumeracion, no 176
     hemos observado que dos mujeres han entrado en el cuarto. 
     Es muy temprano, pero en Orbajosa se madruga mucho. 
     Los pajaritos cantan que se las pelan en sus jaulas; tocan
[5] a misa las campanas de las iglesias, y hacen sonar sus
     alegres esquilas las cabras que van a dejarse ordenar a las
     puertas de las casas.

     Las dos senoras que vemos en la habitacion descrita
     vienen de oir misa.  Visten de negro, y cada cual trae en
[10] la mano derecha su librito de devocion y el rosario envuelto
     en los dedos.

     —­Tu tio no puede tardar ya—­dijo una de ellas,—­le
     dejamos empezando la misa; pero el despacha pronto, y a
     estas horas estara en la sacristia quitandose la casulla.  Yo
[15] me hubiera quedado a oirle la misa, pero hoy es dia de
     mucha fatiga para mi.

     —­Yo no he oido hoy mas que la del senor magistral—­dijo
     la otra;—­la del senor magistral que las dice en un
     suspiro, y creo que no me ha sido de provecho, porque
[20] estaba muy preocupada, sin poder apartar el entendimiento
     de estas cosas terribles que nos pasan.

     —­iComo ha de ser!...  Es preciso tener paciencia... 
     Veremos lo que nos aconseja tu tio.

—­iAy!—­exclamo la segunda exhalando un hondo y [25] patetico suspiro.—­Yo tengo la sangre abrasada.

     —­Dios nos amparara.

     —­iPensar que una persona como usted, una senora como
     usted se ve amenazada por un!...  Y el sigue en sus
     trece...  Anoche, senora dona Perfecta, conforme usted
[30] me lo mando, volvi a la posada de la viuda del Cuzco, y he
     pedido nuevos informes.  El don Pepito y el brigadier
     Batalla estan siempre juntos conferenciando... iay Jesus,
     Dios y Senor mio!... conferenciando sobre sus infernales
     planes y despachando botellas de vino.  Son dos perdidos,
     dos borrachos.  Sin duda discurren alguna maldad muy 177
     grande.  Como me intereso tanto por usted, anoche, estando
     yo en la posada, vi salir al D. Pepito y le segui....

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