Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­iQue poderoso brio!—­dijo D. Inocencio.

     —­Vaya que tienes unos punos....

[5] Todos contemplaban la mesa que se habia partido en dos
     pedazos.

     Fijaban luego los ojos en el nunca bastante admirado
     Renialdos o Caballuco.  Indudablemente habia en su
     semblante hermoso, en sus ojos verdes, animados por extrano
[10] resplandor felino, en su negra cabellera, en su cuerpo
     herculeo, cierta expresion y aire de grandeza, un resabio o mas
     bien recuerdo de las grandes razas que dominaron al mundo. 
     Pero su aspecto general era el de una degeneracion
     lastimosa, y costaba trabajo encontrar la filiacion noble y
[15] heroica en la brutalidad presente.  Se parecia a los grandes
     hombres de D. Cayetano, como se parece el mulo al caballo.

XXIII

=Misterio=

Despues de lo que hemos referido, duro mucho la
conferencia; pero omitimos lo restante por no ser indispensable
para la buena inteligencia de esta relacion.  Retiraronse al
[20] fin, quedando para lo ultimo, como de costumbre, el Sr.  D.
Inocencio.  No habian tenido tiempo aun la senora y el
canonigo para cambiar dos palabras, cuando entro en el
comedor una criada de edad y mucha confianza, que era
el brazo derecho de dona Perfecta, y como esta la viera
[25] inquieta y turbada, llenose tambien de turbacion, sospechando
que algo malo en la casa ocurria.

     —­No encuentro a la senorita por ninguna parte—­dijo
     la criada, respondiendo a las preguntas de la senora.

     —­iJesus! iRosario!... ?donde esta mi hija?

     —­iValgame la Virgen del Socorro!—­grito el 169
     Penitenciario, tomando el sombrero y disponiendose a correr tras
     la senora.

—­Buscadla bien.... ?Pero no estaba contigo en su [5] cuarto?

     —­Si, senora—­repuso temblando la criada vieja;—­pero
     el demonio me tento y me quede dormida.

     —­iMaldito sea tu sueno!... iJesus mio!... ?que
     es esto? iRosario, Rosario....  Librada!

[10] Subieron, bajaron, tornaron a bajar y a subir, llevando
     luz y registrando todas las piezas.  Por ultimo oyose la voz
     del Penitenciario en la escalera, que decia con jubilo: 

     —­Aqui esta, aqui esta.  Ya parecio.

Un instante despues madre e hija se encontraban la una [15] frente a la otra en la galeria.

     —?Donde estabas?—­pregunto con severo acento dona
     Perfecta, examinando el rostro de su hija.

     —­En la huerta—­repuso la nina mas muerta que viva.

     —?En la huerta a estas horas? iRosario!...

[20] —­Tenia calor, me asome a la ventana, se me cayo el
     panuelo y baje a buscarlo.

     —?Por que no dijiste a Librada que te lo alcanzase?...
     iLibrada!... ?Donde esta esa muchacha? ?Se ha
     dormido tambien?

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.