Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­iMorir!

[10] —­Que me maten esos perros tunantes, y digo que me
     maten, porque yo no puedo descuartizarlos a ellos.  Soy
     muy chico.

     —­Ramos, eres grande—­dijo solemnemente la senora.

     —?Grande, grande?...  Grandisimo por el corazon;
[15] pero ?tengo yo plazas fuertes, tengo caballeria, tengo
     artilleria?

     —­Esa es una cosa, Ramos—­dijo dona Perfecta
     sonriendo,—­de que yo no me ocuparia. ?No tiene el enemigo
     lo que a ti te hace falta?

[20] —­Si.

     —­Pues quitaselo....

     —­Se lo quitaremos, si, senora.  Cuando digo que se lo
     quitaremos....

[25] —­Querido Ramos—­exclamo D. Inocencio.—­Envidiable
     posicion es la de usted.... iDestacarse, elevarse sobre
     la vil muchedumbre, ponerse al igual de los mayores heroes
     del mundo... poder decir que la mano de Dios guia su
     mano.... iOh, que grandeza y honor!  Amigo mio, no
     es lisonja. iQue apostura, que gentileza, que gallardia!...
[30] No; hombres de tal temple no pueden morir.  El Senor
     va con ellos y la bala y hierro enemigos detienense...
     no se atreven... ?que se han de atrever viniendo de
     canon y de manos de herejes?...  Querido Caballuco, al
     ver a usted, al ver su bizarria y caballerosidad, vienen a mi
     memoria, sin poderlo remediar, los versos de aquel romance 167
     de la conquista del imperio de Trapisonda: 

     Llego el valiente Roldan
     de todas armas armado,
[5] en el fuerte Briador,
     su poderoso caballo,
     y la fuerte Durlindana
     muy bien cenida a su lado,
     la lanza como una entena,
[10] el fuerte escudo embrazado.... 
     Por la visera del yelmo
     fuego venia lanzando;
     retemblando con la lanza
     como un junco muy delgado,
[15] y a toda la hueste junta
     fieramente amenazando.

     —­Muy bien—­exclamo Licurgo batiendo palmas.—­Y yo
     digo como D. Renialdos: 

     iNadie en don Renialdos toque
[20] si quiere ser bien librado! 
     Quien otra cosa quisiere
     el sera tan bien pagado,
     que todo el resto del mundo
     no se escape de mi mano
[25] sin quedar pedazos hecho
     o muy bien escarmentado.

     —­Ramos, tu querras cenar; tu querras tomar algo, ?no
     es verdad?—­dijo la senora.

—­Nada, nada—­repuso el Centauro,—­denme si acaso [30] un plato de polvora.

Diciendo esto, solto estrepitosa carcajada, dio varios paseos por la habitacion, observado atentamente por todos, y deteniendose junto al grupo, fijo los ojos en dona Perfecta, y con atronadora voz profirio estas palabras: 

[35] —­Digo que no hay mas que decir. iViva Orbajosa,
     muera Madrid!

     Descargo la mano sobre la mesa, con tal fuerza que 168
     retemblo el piso de la casa.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.