—Yo prometi
que ni yo ni ninguno de mis amigos
levantariamos partidas
en tierra de Orbajosa.... A todo el que
ha querido salir porque
le retozaba la guerra en el cuerpo,
le he dicho: Vete
con los Aceros, que aqui no nos movemos. 159
Pero tengo mucha gente
honrada, si senora, y buena, si
senora, y valiente,
si senora, que esta desperdigada por los
caserios y las aldeas
y los arrabales y los montes, cada uno
[5] en su casa, ?eh? Y en cuanto yo les diga
la mitad de media
palabra, ?eh? ya estan
todos descolgando las escopetas,
?eh? y echando a correr
a caballo o a pie para ir a donde
yo les mande....
Y no me anden con gramaticas, que si
yo di mi palabra, fue
porque la di, y si no salgo es porque
[10] no quiero salir, y si quiero que haya partidas
las habra, y si
no quiero, no; porque
yo soy quien soy, el mismo hombre
de siempre, bien lo
saben todos.... Y digo otra vez que
no vengan con gramaticas,
?estamos?... y que no me
digan las cosas al reves,
?estamos?... y si quieren que
[15] salga me lo declaren con toda la boca abierta,
?estamos?
... porque para eso
nos ha dado Dios la lengua, para
decir esto y aquello.
Bien sabe la senora quien soy, asi
como bien se yo que
le debo la camisa que me pongo, y el
pan que como hoy, y
el primer garbanzo que chupe cuando
[20] me despecharon, y la caja en que enterraron a
mi padre
cuando murio, y las
medicinas y el medico que me pusieron
bueno cuando estuve
enfermo; y bien sabe la senora que
si ella me dice:
“Caballuco, rompete la cabeza,” voy a aquel
rincon y contra la pared
me la rompo; bien sabe la senora
[25] que si ahora dice ella que es de dia, yo, aunque
vea la
noche, creere que me
equivoco y que es claro dia; bien
sabe la senora que ella
y su hacienda son antes que mi vida,
y que si delante de
mi la pica un mosquito, le perdono
porque es mosquito;
bien sabe la senora que la quiero mas
[30] que a cuanto hay debajo del sol.... A un
hombre de
tanto corazon se le
dice: “Caballuco, so animal, haz esto
o lo otro,"... y basta
de ritolicas y mete y saca de
palabrejas y sermoncillos
al reves y pincha por aqui y pellizca
por alla.
—Vamos, hombre,
sosiegate—dijo dona Perfecta con
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bondad.—Te
has sofocado como aquellos oradores
republicanos que venian
a predicar aqui la religion libre, el amor
libre y no se cuantas
cosas libres.... Que te traigan un
[5] vaso de agua.
Caballuco hizo con el
panuelo una especie de rodilla,
apretado envoltorio
o mas bien pelota, y se lo paso por la
ancha frente y cogote
para limpiarse ambas partes,
cubiertas de sudor.
Trajeronle un vaso de agua, y el senor
[10] canonigo, con una mansedumbre que cuadraba perfectamente
a
su caracter sacerdotal,
lo tomo de manos de la criada para
presentarselo y sostener
el plato mientras bebia. El agua
se escurria por el gaznate
de Caballuco, produciendo un
claqueteo sonoro.


